¡El Gran Hermano wifi nos está vigilando!
Todas esas tiendas con redes wifi gratuitas por las que pasamos al ir al trabajo o a cualquier otro sitio podrían ser zonas de vigilancia inadvertidas. Son capaces de identificarnos, generando un perfil completo de nuestros movimientos. Y todo ello sin nuestro conocimiento ni consentimiento. ¿Y si no estamos conectados? O mejor aún, ¿qué pasa si ni siquiera llevamos un dispositivo móvil? No importa, afirma un equipo de investigación del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT) de Alemania en su artículo(se abrirá en una nueva ventana). En un estudio en el que participaron casi 200 voluntarios, descubrieron que las redes wifi pueden identificar a las personas con una precisión de casi el 100 % basándose en sus movimientos y características físicas distintivas.
Alguien nos vigila
«Observando la propagación de las ondas de radio, podemos crear una imagen de los alrededores y de las personas que están presentes», explicó el experto en ciberseguridad Thorsten Strufe, profesor de seguridad informática del KIT, en un comunicado de prensa(se abrirá en una nueva ventana). «Funciona de forma similar a una cámara normal, con la diferencia de que en nuestro caso se utilizan ondas de radio en lugar de ondas de luz para el reconocimiento. Por lo tanto, no importa si tienes un dispositivo wifi encima o no». Añadió que un dispositivo apagado tampoco cambia nada: «Basta con que otros dispositivos wifi de tu entorno estén activos». «Esta tecnología convierte cada rúter en un medio potencial de vigilancia», advirtió el estudiante de doctorado Julian Todt, que trabajó en el estudio. «Si pasas habitualmente por una cafetería que explota una red wifi, podrías ser identificado allí sin darte cuenta y ser reconocido más tarde, por ejemplo, por las autoridades públicas o las empresas». La tecnología puede producir imágenes del entorno e identificar a alguien en tiempo real analizando cómo su cuerpo perturba las ondas de radio. Las cámaras convencionales dependen de la luz visible que se refleja en las superficies. Sin embargo, esta tecnología utiliza ondas de radio, como las de un rúter estándar que se encuentra en los hogares o las señales celulares, que tienen longitudes de onda mucho más largas. Estas ondas de radio pueden atravesar paneles de yeso, puertas de madera y ropa. Cuando las ondas golpean un cuerpo humano, rebotan o se dispersan. Los investigadores utilizaron varias antenas y sofisticados algoritmos de inteligencia artificial para analizar la forma específica en que las ondas se desvían y propagan al chocar contra un objeto. De este modo, pueden reconstruir la forma, la posición e incluso el movimiento de las personas en una habitación. Felix Morsbach, otro estudiante de doctorado, hizo hincapié en el hecho de que hoy en día existen técnicas más sencillas para que las agencias de seguridad gubernamentales, los servicios de inteligencia o los ciberdelincuentes rastreen a las personas. «Sin embargo, las omnipresentes redes inalámbricas podrían convertirse en una infraestructura de vigilancia casi integral con una propiedad preocupante: son invisibles y no levantan sospechas».
¿Alguien quiere privacidad?
Existen redes wifi en casi todos los espacios públicos, desde hogares y oficinas hasta cafeterías y restaurantes. «La tecnología es poderosa, pero al mismo tiempo entraña riesgos para nuestros derechos fundamentales, especialmente para la intimidad», concluyó Strufe. Los investigadores reclaman urgentemente protecciones de la intimidad y medidas de protección para que esta tecnología no caiga en manos equivocadas y se produzca una explotación generalizada.