Los traductores como agentes del cambio en Japón
La era Meiji marcó la apertura de Japón al resto del mundo tras un periodo de aislamiento político que se extendió entre 1633 y 1853. «Cuando el comodoro estadounidense Matthew Perry llegó con sus buques de guerra, Japón se percató de que el resto del mundo había avanzado tecnológicamente mucho más rápido que el país», comenta James Hadley, coordinador del proyecto IMPACTRANS en el Trinity College de Dublín(se abrirá en una nueva ventana). «Como resultado, Japón se propuso erigirse en una potencia mundial en el menor tiempo posible, siguiendo el modelo de las potencias expansionistas europeas y norteamericanas. En ese proceso se tradujo una gran cantidad de textos, no solo obras literarias, sino también documentación técnica, que pudiera contribuir al desarrollo del país de cara al siglo XX».
Análisis del papel de traductores reconocidos
El proyecto IMPACTRANS, que contó con el apoyo de las acciones Marie Skłodowska-Curie(se abrirá en una nueva ventana), se centró en el papel de estos traductores, algunos de los cuales alcanzaron un gran reconocimiento. No obstante, el conocimiento de lenguas extranjeras se concentraba sobre todo en el inglés, el francés y, en cierta medida, el alemán. Por tanto, hubo que traducir indirectamente otras lenguas. Además, debido a la llegada masiva de nuevas ideas a Japón en aquel periodo, incluso el japonés comenzó a transformarse para darles cabida, en parte a través de la traducción. En este período convulso de transformación, Hadley trató de comprender si las traducciones hechas por traductores reconocidos diferían de las elaboradas por traductores menos conocidos, y si las traducciones indirectas funcionaban de manera distinta a las directas. «Partimos de la hipótesis de que los traductores más reconocidos dispondrían de mayor libertad para innovar en la expresión y de que las traducciones indirectas serían más experimentales que las directas», señala Hadley. «Pero, en realidad, no sabíamos si esto era así o no».
La traducción como influencia compleja y matizada
Para obtener respuestas a estas preguntas, Hadley y su equipo crearon una base de datos digitalizada que reunía textos traducidos y textos japoneses no traducidos del mismo periodo, con el fin de compararlos. El equipo analizó el vocabulario y las estructuras sintácticas empleadas en distintos tipos de textos. «Fue mucho más fácil localizar textos que eran traducciones directas de traductores reconocidos que traducciones indirectas de traductores menos conocidos», explica Hadley. «Por ello, en algunos casos disponíamos de poco material para establecer comparaciones». Los resultados también indican que el «prestigio del traductor» se distribuía a lo largo de un espectro. Quienes ocupaban las posiciones más altas actuaban de forma diferente a quienes seguían siendo conocidos, pero se situaban en niveles inferiores de ese espectro. «La realidad resultó mucho más compleja de lo que planteaba nuestra hipótesis inicial», puntualiza Hadley. «Hemos demostrado que es necesario realizar más investigaciones de base para responder mejor a las preguntas que nos planteamos».
Repercusiones en el japonés
No obstante, la investigación llevada a cabo en el marco de IMPACTRANS permitió formular varias conclusiones. Entre ellas, que la traducción era entonces una actividad desempeñada sobre todo por hombres y asociada en cierta medida a círculos elitistas. Los traductores con mayor capital cultural disponían de una libertad estética más amplia que aquellos con menor reconocimiento. El estudio también puso de manifiesto que la traducción tuvo una influencia tangible en el japonés, aunque, una vez más, sus efectos fueron complejos y difíciles de caracterizar de forma unívoca. En conjunto, Hadley espera que el proyecto haya contribuido a destacar la importancia, a menudo subestimada, de la traducción como motor de cambio social, así como la necesidad de seguir investigando en este ámbito. «Aspectos como quién es el traductor, de dónde procede el texto original o si la traducción se realizó de forma directa o indirecta son factores fundamentales», concluye Hadley. «Será necesario llevar a cabo investigaciones adicionales para responder del todo a las preguntas que nos planteamos».