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Towards a Resilient Future of Europe

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Fortalecer la resiliencia frente al cambio demográfico

La integración de las políticas públicas, la planificación estratégica y la reducción de las desigualdades estructurales ayudarán a los Estados del bienestar europeos a adaptarse a las nuevas realidades demográficas.

Europa está experimentando una de las transformaciones demográficas más profundas de su historia. «Los sistemas de pensiones, los sistemas sanitarios, las instituciones del mercado laboral y los mecanismos de protección social se diseñaron teniendo en cuenta una realidad demográfica que ya no existe», explica Arnstein Aassve, coordinador del proyecto FutuRes(se abrirá en una nueva ventana) en la Universidad Bocconi(se abrirá en una nueva ventana) (Italia). «La proporción de personas en edad de trabajar respecto a las personas jubiladas disminuye rápidamente, las necesidades de cuidados de larga duración aumentan y las generaciones más jóvenes se enfrentan a un entorno económico difícil». A todo ello se suma que el edadismo relega de forma sistemática del mercado laboral a los trabajadores de más edad antes de alcanzar la edad de jubilación. Esta situación desaprovecha capital humano justo cuando las sociedades envejecidas menos pueden permitírselo.

Desde la formación de una familia hasta la sostenibilidad de las pensiones

El objetivo del proyecto FutuRes, financiado con fondos europeos, era comprender las dimensiones estructurales y culturales de este reto y reflexionar sobre cómo debería ser un Estado del bienestar adaptado al siglo XXI. Un concepto central a lo largo del proyecto fue el de «resiliencia adaptativa». La cuestión no era solo determinar si los Estados del bienestar disponen de financiación suficiente, sino también si están diseñados para desarrollar capacidades, afrontar crisis y aprender de ellas. «FutuRes puso el foco en los principios de diseño institucional antes que en propuestas concretas de políticas públicas», comenta Aassve. Este marco de «resiliencia adaptativa» se aplicó a distintos ámbitos afectados por el cambio demográfico, entre ellos la natalidad y la formación de una familia, los mercados laborales y la sostenibilidad de los sistemas de pensiones. El análisis demográfico se complementó con modelos macroeconómicos avanzados y escenarios prospectivos.

Salud, educación y mercados laborales

La investigación efectuada en el proyecto permitió identificar recomendaciones concretas y aplicables a diferentes ámbitos. Por ejemplo, en relación con la sostenibilidad de las pensiones, las simulaciones revelaron que ninguna medida aislada —ya sea promover la inmigración, retrasar la jubilación o aumentar la natalidad— basta por sí sola para restablecer el equilibrio. Sin embargo, la igualdad de género en la participación en el mercado laboral se identificó como una de las herramientas de intervención más eficaces. Reducir las diferencias de empleabilidad entre hombres y mujeres mejoraría significativamente la sostenibilidad fiscal y, al mismo tiempo, contribuiría a otros objetivos sociales. «En el ámbito del mercado laboral, la investigación mostró que el edadismo, más que el envejecimiento en sí, constituye una fuente importante de ineficiencia —destaca Aassve—. Los entornos de trabajo inclusivos para todas las edades, los sistemas de aprendizaje permanente y la aplicación efectiva de las normas contra la discriminación son componentes esenciales de una respuesta resiliente en el mercado laboral». En cuanto al diseño del Estado del bienestar, FutuRes defendió la transición hacia un modelo centrado en el desarrollo de capacidades, más que en la mera provisión de servicios, en el que las instituciones sanitarias, educativas y laborales estén concebidas para promover dicho desarrollo a lo largo de toda la vida.

Redefinir las instituciones del Estado del bienestar

En conjunto, el proyecto defiende una mayor integración entre los distintos ámbitos de actuación pública como condición para alcanzar la resiliencia. «Los tres pilares —la salud, la educación y el mercado laboral— deben concebirse como un sistema coherente cuyos componentes se refuercen mutuamente», agrega Aassve. Las respuestas eficaces requieren además mecanismos institucionales que mantengan el compromiso político más allá de los ciclos electorales. Es más, la equidad entre y dentro de generaciones debe ocupar un lugar central en la agenda política. «El envejecimiento demográfico no es solo un reto fiscal —puntualiza Aassve—. Está generando desigualdades estructurales que, si no se abordan, socavarán la cohesión social y la legitimidad democrática ». Uno de los principales resultados del proyecto fue la creación del Population Europe Policy Lab(se abrirá en una nueva ventana). Esta plataforma contribuirá a transformar datos científicos procedentes de la demografía y las ciencias sociales en conocimientos útiles para la formulación de políticas públicas. Los resultados del proyecto también han contribuido a la Estrategia sobre Equidad Intergeneracional(se abrirá en una nueva ventana) de la Comisión Europea. «El siguiente paso será el desarrollo de lo que podríamos denominar una “caja de herramientas de resiliencia” para Europa —concluye Aassve—. Este marco será práctico y estará basado en datos científicos. Permitirá a los gobiernos nacionales y a las instituciones europeas evaluar, diseñar y reformar las instituciones del Estado del bienestar desde la perspectiva de la resiliencia adaptativa».

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