Acelerar las tecnologías circulares para abordar los retos hídricos de Europa
El estrés hídrico afecta a un 20 % del territorio europeo y el 30 % de su población cada año(se abrirá en una nueva ventana), y la mayoría de las aguas superficiales europeas no cumplen las normas exigidas(se abrirá en una nueva ventana). Las olas de calor sin precedentes y las sequías prolongadas de 2026 —con repercusiones en la agricultura, la producción energética, la navegación interior y los ecosistemas— han puesto de relieve la necesidad urgente de reforzar la resiliencia hídrica como piedra angular de la resiliencia climática y la competitividad económica. «Europa no solo necesita más agua, sino que debe gestionarla de otra manera», explica Angela Magno, coordinadora del proyecto BOOST-IN(se abrirá en una nueva ventana), cuyo objetivo es acelerar la adopción de tecnologías relacionadas con el agua y la economía circular (WACES, por sus siglas en inglés). En el proyecto se combina la búsqueda de innovación, la evaluación de efecto, la cocreación, el análisis de políticas, el apoyo al mercado y el trabajo de normalización, con el fin de identificar soluciones viables que sean escalables en todas las regiones. «Al cambiar la gobernanza, las mentalidades y las estructuras organizativas, además de adoptar prácticas de reutilización y recuperación, la gestión del agua puede integrarse en la economía circular», añade el investigador del proyecto Rafael Casielles, de la empresa ecoinnovadora BIOAZUL(se abrirá en una nueva ventana), anfitriona del proyecto.
Tecnologías circulares para el agua adaptadas al contexto
A través de una convocatoria abierta y una revisión de las iniciativas europeas de investigación e innovación, el equipo de BOOST-IN ha creado un repositorio de setecientas veintisiete propuestas, entre las que se incluyen doscientas dieciocho WACES(se abrirá en una nueva ventana) validadas. Treinta de ellas fueron seleccionadas para una evaluación detallada. En Emilia-Romaña, BOOST-IN evaluó herramientas de monitorización microbiológica en tiempo real, como las de aquaBio(se abrirá en una nueva ventana), para detectar la contaminación en el agua regenerada en cuestión de horas. En Francia, se estudiaron los sensores de Aqualarm(se abrirá en una nueva ventana) para la monitorización remota de la calidad del agua en sistemas de reciclaje destinados al abastecimiento de agua potable. Y en Bulgaria, se evaluó la tecnología de desionización capacitiva con electrodo de flujo de Amovion(se abrirá en una nueva ventana) para la recuperación de cobre a partir de aguas residuales industriales. Se llevaron a cabo otras evaluaciones en Alemania, Grecia y España, en las que cada una de las seis regiones se centró en un reto hídrico específico, desde la reutilización del agua en la agricultura hasta el tratamiento de aguas residuales industriales. «Más allá de si una tecnología funciona desde el punto de vista técnico, queríamos saber si es viable, aceptable y escalable en diferentes contextos», señala Magno. Se organizaron talleres con las partes interesadas para diseñar estrategias conjuntas que mejoren la adopción de las tecnologías más eficaces. Los estudios de caso pusieron de relieve que la confianza, la transparencia y una comunicación clara son esenciales. «Muchos agricultores reconocen el potencial de la reutilización del agua, pero siguen preocupados por el daño a su reputación si los cultivos se perciben como inseguros», afirma Casielles. Para generar confianza en la calidad, la seguridad y el potencial de estas tecnologías, en BOOST-IN se ofrece orientación sobre las vías normativas para apoyar la armonización de las normas de la Unión Europea (UE) y nacionales.
Crear cadenas de valor circulares del agua
BOOST-IN contribuye a varios objetivos políticos de la UE, entre ellos la Estrategia europea de resiliencia hídrica(se abrirá en una nueva ventana) y el Plan de acción de economía circular(se abrirá en una nueva ventana). En la actualidad, se están elaborando hojas de ruta regionales de aplicación en las que participan cientos de partes interesadas, con el fin de mejorar la aceptación, la gobernanza y la adopción de las tecnologías circulares relacionadas con el agua. Estas hojas de ruta se complementan con una base de datos de innovaciones con función de búsqueda para que las WACES sean más accesibles a los posibles usuarios. Hoy por hoy, en el proyecto se brinda apoyo específico a la comercialización y asesoramiento empresarial a innovadores seleccionados, integrado con la plataforma Water Europe Marketplace(se abrirá en una nueva ventana) para ayudar a las partes interesadas a encontrar WACES adecuadas, y se publican materiales didácticos(se abrirá en una nueva ventana) para apoyar al sector. «La oportunidad económica no consiste solo en vender una tecnología, sino en crear cadenas de valor circulares del agua», explica Magno. «El agua regenerada, los nutrientes recuperados, la energía y los materiales secundarios pueden reducir la presión sobre los recursos de agua dulce, disminuir la dependencia de los insumos externos y crear mercados nuevos, siempre que los innovadores cuenten con el apoyo adecuado».