Normalización de los servicios climáticos para lograr un cambio significativo
Se estima que se necesitarán inversiones de setenta mil millones de euros al año hasta 2050(se abrirá en una nueva ventana) para mejorar la resiliencia de Europa ante los crecientes riesgos climáticos. Desde los ingenieros que construyen diques hasta los agricultores que seleccionan las variedades de cultivos, los servicios climáticos desempeñan un papel fundamental. Al transformar los datos climáticos brutos —proporcionados, por ejemplo, por los satélites de observación de la Tierra a través del Servicio de Cambio Climático de Copernicus(se abrirá en una nueva ventana) – en conocimientos aplicables y herramientas de apoyo a la toma de decisiones, los servicios climáticos nos ayudan a evaluar los riesgos y a tomar decisiones sobre todo tipo de cuestiones, desde dónde ubicar los diques hasta qué variedades de cultivos plantar. La necesidad de servicios climáticos abre nuevas oportunidades de mercado, lo que estimula la innovación y refuerza la competitividad a largo plazo de Europa en la transición hacia una economía resiliente al cambio climático. El mercado de servicios climáticos derivados se expande rápidamente, con empresas innovadoras que ofrecen una gama de herramientas a medida para mejorar la planificación de la adaptación y la resiliencia. Entre los posibles usuarios finales se encuentran los urbanistas, los agricultores, las empresas de servicios públicos y los operadores de infraestructuras.
Aprovechar el potencial de los servicios climáticos para el éxito en el mercado
«Aunque los servicios climáticos llevan ya un tiempo entre nosotros, el sector sigue dando la sensación de estar en pañales», afirma Sam Grainger, coordinador del proyecto Climateurope2(se abrirá en una nueva ventana) del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona(se abrirá en una nueva ventana) (BSC-CNS), en España. «Está muy fragmentado, con numerosos actores, prácticas inconsistentes y un control de calidad limitado. Esto dificulta que los usuarios puedan comparar los servicios o evaluar su fiabilidad». Partiendo del proyecto Climateurope, en Climateurope2 se planteó el impulso de la armonización del sector. «Se trata de una tarea urgente, ya que no existen buenas prácticas reconocidas», explica Asuncion St Clair, de la Fundación Det Norske Veritas(se abrirá en una nueva ventana), una de las socias del proyecto. Para avanzar en este ámbito y consolidar los conocimientos existentes, el equipo del proyecto recopiló información de la bibliografía disponible, organizó talleres y llevó a cabo estudios de casos. «Analizamos la gestión de datos, los modelos de negocio y cómo comunicar la información climática», añade Grainger. «Por el lado de la demanda, analizamos cómo evoluciona el mercado de los servicios climáticos y cómo interactúa este con las políticas».
Facilitar la adopción por parte del mercado mediante la normalización
A partir de este trabajo, en Climateurope2 se han formulado una serie de recomendaciones(se abrirá en una nueva ventana) generales diseñadas para impulsar la normalización mediante la definición de expectativas comunes en cuanto a la calidad, el rendimiento y la facilidad de uso de los servicios climáticos. El equipo del proyecto también ha elaborado una declaración conjunta del sector(se abrirá en una nueva ventana) para garantizar que las necesidades y perspectivas de los innovadores del sector de los servicios climáticos se tengan en cuenta en los debates sobre normalización. La declaración destaca la importancia de contar con marcos reconocidos internacionalmente y formatos de datos armonizados en el ámbito transfronterizo, con el fin de reforzar la interoperabilidad y permitir la ampliación de tecnologías innovadoras. Las conclusiones de Climateurope2 ya se utilizan en la normalización de los servicios climáticos que llevan a cabo el Comité Europeo de Normalización (CEN) y el Comité Europeo de Normalización Electrotécnica (CENELEC) en respuesta a una solicitud de la Comisión Europea. «Podemos ver que nuestro trabajo se está utilizando», señala Grainger. «Aunque el proyecto llegue a su fin el año que viene, seguiremos velando por que se aplique nuestro trabajo». El equipo del proyecto espera que la futura normalización de los servicios climáticos contribuya a impulsar el mercado de información climática de calidad garantizada, comprensible y de fácil acceso, adaptada a las necesidades de las diferentes comunidades. El equipo espera que pronto se publique un conjunto de normas técnicas, de procedimiento y de rendimiento para los servicios climáticos, y se prevé que la primera norma europea esté lista en 2028.