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Los europeos se aficionaron a los superalimentos hace miles de años

Nuestros antepasados se adelantaron a los tiempos y convirtieron las riquezas del mar en un elemento básico de su dieta.

Las macroalgas han sido calificadas de superalimento gracias a sus numerosos beneficios para la salud y a su abundancia. Aunque se consumen habitualmente unas ciento cuarenta y cinco especies, las macroalgas nunca se pusieron de moda en Europa, ¿o sí? Según una investigación publicada en la revista «Nature Communications»(se abrirá en una nueva ventana), los habitantes de Europa comían macroalgas y otras plantas de agua dulce hace ocho mil años. «Las macroalgas son estupendas. Está disponible, es nutritivo, es local y es renovable», comentó la coautora Karen Hardy, profesora de Arqueología Prehistórica de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), en «New Scientist»(se abrirá en una nueva ventana).

La prueba está en los dientes

El equipo de investigación analizó muestras de placa dental de setenta y cuatro individuos procedentes de veintiocho yacimientos arqueológicos de toda Europa. Se extendían desde el sur de España hasta el norte de Escocia y databan desde alrededor del año 6 400 a. C. hasta el siglo XII d. C. «Estábamos absolutamente asombrados», continuó Hardy. «Es la primera vez que se detectan pruebas específicas del consumo de macroalgas [en la placa dental]». Aún no está claro cómo preparaban y comían las macroalgas y las plantas acuáticas. «Hoy en día, las macroalgas y las plantas acuáticas de agua dulce están prácticamente ausentes de las dietas tradicionales occidentales, y su marginación, al pasar gradualmente de alimento a recurso contra la hambruna y forraje para animales, se produjo probablemente durante un largo período de tiempo, como también se ha detectado en otros lugares con algunas plantas», explicó Hardy en una nota de prensa(se abrirá en una nueva ventana) de la Universidad de York. «Nuestro estudio también pone de relieve el potencial de redescubrimiento de recursos alimentarios alternativos, locales y sostenibles que pueden contribuir a hacer frente a los efectos negativos para la salud y el medio ambiente de la excesiva dependencia de un pequeño número de productos agrícolas producidos en masa que es una característica dominante de gran parte de la dieta occidental actual y, de hecho, del suministro mundial de alimentos a larga distancia en términos más generales». A lo que añadió: «Es muy emocionante poder demostrar definitivamente que las macroalgas y otras plantas locales de agua dulce se comieron durante un largo período de nuestro pasado europeo».

No tan rápido, agricultura

Durante mucho tiempo se creyó que el inicio de la agricultura durante el Neolítico hizo que los primeros humanos dejaran de consumir principalmente alimentos procedentes del mar. «Estas nuevas pruebas no solo demuestran que en Europa se consumían macroalgas durante el Mesolítico, hace unos ocho mil años, cuando se sabía que se explotaban los recursos marinos, sino que este consumo continuó en el Neolítico, cuando se suele suponer que la introducción de la agricultura provocó el abandono de los recursos alimentarios marinos», explicó el coautor, el doctor Stephen Buckley, de la Universidad de York. «Esto sugiere fuertemente que los beneficios nutricionales de las macroalgas estaban lo suficientemente bien comprendidos por estas antiguas poblaciones como para mantener su vínculo dietético con el mar». ¿Cambiará la percepción que los europeos tienen de las macroalgas? ¿Volverán las macroalgas al menú después de tanto tiempo? «Sería maravilloso pensar que las personas han generado un vínculo y piensan que si antes lo comíamos, ahora podemos empezar a comerlo de nuevo», afirmó Hardy en «The Guardian»(se abrirá en una nueva ventana).

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