El futuro del textil: hacia una economía circular
El textil forma parte intrínseca de la vida moderna y nos proporciona no solo ropa y calzado, sino también alfombras, cortinas y telas para casas, oficinas y edificios públicos. La industria textil es uno de los mayores sectores industriales del mundo y constituye una parte importante de la base manufacturera europea. En la UE, el sector emplea a 1,3 millones(se abrirá en una nueva ventana) de personas, con un volumen de negocios de 170 000 millones de euros y más de 64 000 millones de euros en exportaciones. Cada ciudadano europeo utiliza una media de 26 kg de productos textiles al año y desecha 11 kg. Aunque el mercado de la ropa de segunda mano en la UE va al alza, y parte de estas prendas se exporta para su reutilización fuera de la UE, una gran parte se incinera o se envía a vertederos. Actualmente, la producción y el consumo de textiles en Europa tienen el mayor impacto negativo en el medio ambiente y el cambio climático, después de la alimentación, la vivienda y el transporte. Entre estas repercusiones figuran el uso excesivo de recursos naturales, agua, tierra y productos químicos, así como la emisión de gases de efecto invernadero y contaminantes. En 2022, la UE adoptó la Estrategia sobre los Productos Textiles Sostenibles y Circulares(se abrirá en una nueva ventana), que se centra en el diseño ecológico, la prevención de residuos y contaminación, los materiales seguros y de origen biológico, los flujos de materiales circulares y las cadenas de suministro responsables. La estrategia también abarca nuevos modelos de negocio, como el alquiler de ropa, el diseño de productos para facilitar su reutilización y reciclaje, y convencer a los consumidores de que compren ropa de mejor calidad y más duradera. La versión revisada de la Directiva marco sobre residuos(se abrirá en una nueva ventana) se centra en la recogida selectiva de los residuos textiles, garantizando que los textiles se reutilicen, se reciclen y, en último término, se les dé una nueva vida, fomentando así una economía circular. Por su parte, en el primer plan de trabajo del Reglamento sobre diseño ecológico para productos sostenibles (ESPR)(se abrirá en una nueva ventana), la ropa y los textiles se seleccionaron como uno de los grupos de productos prioritarios para el desarrollo de criterios de diseño ecológico. En respuesta, la UE ha financiado un número creciente de proyectos de investigación e innovación sobre sostenibilidad y circularidad textil. Se han puesto en marcha diferentes convocatorias de la iniciativa Horizonte para seguir desarrollando tecnologías y procesos que amplíen la reparación, mejoren la recogida y la clasificación, aumenten la capacidad de reciclaje textil de la industria de la UE e incrementen el reciclaje de fibra en fibra y la absorción de contenido de fibras recicladas. Este es el resultado del creciente interés de la UE por la transición sostenible de la economía y la sociedad de la UE como parte del Pacto Verde Europeo(se abrirá en una nueva ventana). La red de la Comunidad Europea de Prácticas para un Ecosistema Textil Sostenible (ECOSYSTEX)(se abrirá en una nueva ventana) comparte entre los proyectos participantes los últimos avances y resultados de la investigación y la innovación de la UE. También organiza actividades de difusión para garantizar que la comunidad de expertos públicos interesados pueda estar informada de los últimos avances y resultados de los proyectos de investigación e innovación financiados con fondos europeos. La segunda edición de este Results Pack de CORDIS presenta nueve proyectos de investigación de Horizonte centrados en optimizar el uso de los recursos y minimizar los residuos en todo el ciclo de producción y consumo textil. El proyecto Glaukos abordó la contaminación oceánica por plásticos procedentes de textiles y artes de pesca mediante el desarrollo de fibras textiles y revestimientos textiles de base biológica. El proyecto New Cotton aplicó la tecnología del reciclaje químico para ser pionero en un método revolucionario de conversión de textiles desechados en una nueva fibra textil única que tiene el aspecto y el tacto del algodón. En el proyecto HEREWEAR se valorizaron tres flujos de residuos, algas, estiércol y paja, para producir fibra celulósica artificial que puede utilizarse en lugar del algodón. El proyecto MY-FI desarrolló telas sin tejer fabricadas con fibras de micelio para la industria textil (piel de micelio), que suponen una alternativa a los productos de origen vegetal y animal. El equipo de SCIRT mejoró la calidad del hilo reciclado desarrollando tecnologías para clasificar y recortar textiles con precisión a gran velocidad y una calculadora del coste real para evaluar el coste social real de una prenda. En el proyecto TRICK se investigó la trazabilidad de los datos de las cadenas de bloque, descubriendo muchos problemas subyacentes que deben abordarse en la cadena de valor textil para garantizar una mejor trazabilidad textil. Mientras tanto, en T-REX de demostró una cadena de valor textil circular basada en la UE para los residuos textiles posconsumo, y en CISUTAC se desarrollaron y pusieron en marcha tres proyectos piloto a escala semiindustrial para aumentar la circularidad textil en Europa. Por último, en tExtended se creó un plan basado en el conocimiento para optimizar el flujo circular de textiles con vistas a un ecosistema textil más respetuoso con el medio ambiente. Los resultados de estos proyectos permitirán a la UE seguir siendo competitiva y próspera y mantener su liderazgo mundial con un sector manufacturero puntero, sostenible y de alto valor.