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Cliodynamic archaeology: Computational approaches to Final Palaeolithic/earliest Mesolithic archaeology and climate change

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Análisis de la influencia del clima en el cambio cultural

Nuevos métodos y técnicas para comprender el efecto del cambio climático sobre las culturas prehistóricas de cazadores-recolectores podrían aportar lecciones relevantes para la actualidad.

En general, la transición del Pleistoceno al Holoceno, hace unos 11 700 años, se considera un cambio drástico en el sistema climático. Esta tiene relevancia hoy en día debido a los crecientes temores de que nos estemos acercando a nuestro propio punto de inflexión climático. «La transición del Pleistoceno al Holoceno supuso un cambio de un clima muy frío y variable a otro bastante cálido y estable», explica Felix Riede, investigador del proyecto CLIOARCH(se abrirá en una nueva ventana) en la Universidad Aarhus(se abrirá en una nueva ventana) (Dinamarca). «Aunque no es directamente comparable a nuestra situación actual, hay lecciones en términos de los efectos y las respuestas de los seres humanos. En muchos sentidos, lo que resulta más determinante no es que haga calor o frío, sino la rapidez del cambio».

Factores que determinan la expansión humana

Partiendo de esta premisa, el proyecto CLIOARCH, financiado por el Consejo Europeo de Investigación(se abrirá en una nueva ventana), tenía por objeto examinar hasta qué punto el cambio civilizatorio humano se vio influido por fuerzas climáticas y ambientales. La investigación se centró en los 5 000 años comprendidos entre hace 15  000 y 11 000 años. El equipo de CLIOARCH recopiló una gran cantidad de datos de este periodo y transformó imágenes de objetos en representaciones estadísticas de su forma. A continuación, se analizaron utilizando nuevas y potentes herramientas estadísticas. En colaboración con los socios del proyecto en el Instituto Max Planck de Meteorología(se abrirá en una nueva ventana) (Hamburgo), se desarrollaron modelos climáticos para ese periodo. El objetivo era identificar parámetros climáticos distintos de la temperatura y la precipitación que podrían haber sido relevantes para las sociedades humanas del pasado. El equipo también efectuó excavaciones en Alemania y Dinamarca. «Encontramos un objeto con los rastros más antiguos de pigmento de mineral azul en Europa», comenta Riede. «Este hallazgo, junto con otros, como la obtención temprana de ámbar que investigamos en otro yacimiento, demuestra que la búsqueda de recursos muy concretos y escasos pudo haber favorecido la expansión humana en aquel periodo».

Definición de la amplitud del nicho climático

En general, los resultados del proyecto indican que la mayoría de las culturas humanas de este periodo tenían un «nicho amplio» (que hace referencia a su capacidad para habitar y adaptarse a una amplia variedad de entornos) y que podrían haber ocupado gran parte de Europa, excepto durante los periodos climáticos más adversos. «Las razones por las que no lo hicieron están relacionadas con la búsqueda de recursos muy concretos, los principales corredores geográficos, las preferencias culturales y, probablemente, la casualidad», agrega Riede. «Estas fueron las principales hipótesis que se investigaron en CLIOARCH». En el proyecto también se demostró la eficacia de nuevos métodos digitales para analizar objetos culturales y se logró definir de forma precisa los nichos climáticos de los primeros cazadores-recolectores de este periodo.

Debates contemporáneos sobre clima y cultura

Los descubrimientos del proyecto podrían fundamentar los debates actuales sobre el cambio climático y cultural. El equipo del proyecto CLIOARCH colaboró en la elaboración de un importante documento del ICOMOS(se abrirá en una nueva ventana) sobre patrimonio y cambio climático, en el que se sostiene que el pasado puede entenderse no solo como una parábola relevante, sino también como una especie de «archivo de soluciones». «Si queremos elaborar políticas climáticas fundamentadas en pruebas, el pasado es el lugar donde podemos observar cómo respondieron las sociedades humanas a todo tipo de cambios climáticos», comenta Riede. Los investigadores también han publicado artículos(se abrirá en una nueva ventana) en revistas con revisión por pares, como «PLOS One», que a menudo influyen en la elaboración de informes de gran alcance, como los del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. «También hemos participado en exposiciones en museos, publicado artículos de divulgación científica y presentado nuestros resultados a las generaciones futuras a través de la enseñanza», concluye Riede. «No se debería subestimar la posible repercusión de cualquiera de estas actividades».

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