Cultivos que combaten el cambio climático desde dentro
El cambio climático está aumentando la intensidad de las olas de calor, las sequías y los fenómenos meteorológicos extremos. Ante esta situación, la agricultura se enfrenta a un doble reto: alimentar a una población mundial cada vez mayor y, al mismo tiempo, reducir su huella ambiental. El proyecto Crop4Clima(se abrirá en una nueva ventana), financiado por el Consejo Europeo de Innovación, está contribuyendo a abordar estos dos problemas al modificar el mecanismo de uso del dióxido de carbono de las plantas. «El cambio climático está afectando cada vez más al sector agrario y, en concreto, a los cultivadores de colza», comenta Silvia Shaked, vicepresidenta de Tecnologías Experimentales de la empresa biotecnológica israelí Evogene Ltd(se abrirá en una nueva ventana), y coordinadora del proyecto Crop4Clima. «El mercado necesita con urgencia una solución revolucionaria que favorezca la adaptación de los cultivos a las nuevas condiciones ambientales. Creo que Crop4Clima puede aportar dicha solución». El proyecto Crop4Clima, coordinado por Evogene Ltd. y financiado por el Consejo Europeo de Innovación(se abrirá en una nueva ventana), inició su andadura en 2023 y concluyó a finales de 2025. Su objetivo era desarrollar las primeras variedades de colza capaces de capturar hasta un 60 % más de CO2, consumir cerca de un 20 % menos de agua y presentar un alto contenido de aceite, incluso en condiciones de sequía u otros factores de estrés climático.
Reprogramación de la fotosíntesis
El proyecto se centra en una innovación de biología sintética que aborda una de las principales ineficiencias de las plantas: la fotorrespiración. Este proceso se produce cuando la enzima vegetal rubisco se une por error al oxígeno en lugar del dióxido de carbono, desencadenando así una reacción ineficiente que libera CO2 y consume energía. La fotorrespiración puede reducir la eficiencia fotosintética hasta en un 20-50 %. Para superar esta limitación, un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Microbiología Terrestre(se abrirá en una nueva ventana) desarrolló una nueva ruta metabólica sintética denominada «vía del tartronil-CoA» (TaCo). En lugar de liberar CO2 durante la fotorrespiración, esta vía lo captura y lo vuelve a fijar, convirtiendo así un proceso de pérdida en una ganancia. Como resultado, la planta actúa como si hubiera recibido una mejora en su «motor interno»: conserva energía, asimila más carbono y sigue creciendo incluso en condiciones de estrés, como altas temperaturas o escasez de agua.
Del laboratorio al campo
En el marco de Crop4Clima, la vía TaCo se ha introducido satisfactoriamente en líneas comerciales de colza empleando las plataformas punteras de ingeniería vegetal de Evogene. Los ensayos de validación revelaron que las plantas modificadas presentan un rendimiento constante a lo largo de las generaciones, con mejoras evidentes en su crecimiento, estado fisiológico y producción. El equipo del proyecto demostró varios beneficios principales, a saber: una mayor tolerancia a la sequía y al calor, una mayor asimilación del carbono y una calidad sostenida de las semillas. Esto último constituye un factor de gran importancia para los productores de colza y los mercados de alimentos y piensos. Es más, en la actualidad no existe ningún cultivo comercial con esta combinación de rasgos. La colza es un cultivo de gran importancia en Europa y en el resto del mundo, y la tecnología desarrollada por el proyecto muestra un notable potencial de aplicación en otras especies agrícolas, como la soja, el algodón y el arroz.
Hacia una agricultura climáticamente inteligente
En Crop4Clima no solo se trabaja en el desarrollo de la nueva tecnología, sino también en su comercialización ulterior. El equipo del proyecto prevé establecer una empresa de semillas y ya ha empezado a desarrollar un modelo de negocio acorde con la evolución de las cadenas de valor alimentarias y los objetivos climáticos. El objetivo de los acuerdos precomerciales con socios industriales es preparar la tecnología para su comercialización. En conjunto, Crop4Clima es una prueba convincente de que la modificación dirigida de rutas metabólicas puede dar lugar a especies de cultivo más productivas y sostenibles. Al convertir las plantas en sumideros de carbono más eficientes, el proyecto abre la puerta a un futuro en el que la agricultura contribuya a mitigar el cambio climático, en lugar de verse perjudicada por él.