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EMERGING VIRAL DISEASES IN TOMATOES AND CUCURBITS: IMPLEMENTATION OF MITIGATION STRATEGIES FOR DURABLE DISEASE MANAGEMENT

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Nuevas estrategias para proteger a los cultivos de las amenazas víricas

Nuevas herramientas y estrategias para proteger los cultivos frente a enfermedades víricas podrían aumentar la productividad agrícola y reducir el uso de plaguicidas.

Las enfermedades víricas pueden diezmar los cultivos hortícolas y, cada año, causar pérdidas de miles de millones de euros en Europa. Las infecciones generalizadas también pueden provocar un uso excesivo de plaguicidas, con riesgos potenciales para la salud para los agricultores y los consumidores. Para hacer frente a este problema, el proyecto VIRTIGATION(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, tenía por objeto desarrollar nuevas herramientas para supervisar el riesgo y la propagación de virus, mejorar el conocimiento de las interacciones entre virus y plantas y diseñar alternativas biológicas a los plaguicidas. El proyecto se centró en dos cultivos clave: el tomate y las cucurbitáceas (familia que incluye la calabaza, el melón, y el calabacín, entre otras especies).

Hacer frente a amenazas víricas en tomate y cucurbitáceas

«Estos cultivos se producen en distintos sistemas en Europa», comenta Hervé Vanderschuren, coordinador de VIRTIGATION en la Universidad Católica de Lovaina(se abrirá en una nueva ventana) (Bélgica). «En el norte de Europa predominan los invernaderos, mientras que en el sur son habituales los cultivos al aire libre con túneles de plástico. El objetivo era mitigar las amenazas víricas en ambos contextos». En el proyecto se investigaron dos grandes grupos de virus. Por un lado, los begomovirus, como el virus de Nueva Delhi del rizado de la hoja del tomate, un virus ADN presente sobre todo en el sur de Europa y que afecta a las cucurbitáceas. Por otro, los tobamovirus, como el virus del fruto rugoso marrón del tomate, más frecuente en sistemas de producción en invernadero. «También se analizó la especificidad de cada virus», agrega Vanderschuren. «Los tobamovirus se transmiten por contacto mecánico, lo que exige pensar en desarrollar medidas de higiene y desinfección. En cambio, los virus de ADN se transmiten por insectos, en este caso, la mosca blanca, por lo que requieren estrategias de intervención distintas».

Resistencia genética y transmisión por vectores

Para alcanzar sus objetivos, el proyecto reunió a socios de universidades, centros de investigación y del sector privado. La difusión de los resultados a los productores constituyó asimismo un elemento clave. «Se estableció un consorcio sólido que abordó las enfermedades víricas desde múltiples enfoques», explica Vanderschuren. «No se apostó por una única solución, sino que estudiamos un conjunto amplio de opciones». El trabajo incluyó investigación fundamental sobre la resistencia genética como estrategia de intervención, así como el estudio de los mecanismos de transmisión de virus por vectores. Los socios de VIRTIGATION participaron en el desarrollo de plaguicidas de origen biológico, cuya eficacia resulta esencial para su competitividad en el mercado. También se investigaron métodos de mejora vegetal orientados a aumentar la resistencia a virus. «Se abordó un espectro muy amplio de soluciones», comenta Vanderschuren. Durante el proyecto se llevaron a cabo ensayos tanto en invernadero como en campo, con el fin de traducir los resultados a opciones de gestión viables para los agricultores. Por ejemplo, los ensayos con formulaciones de plaguicidas de origen biológico basados en extractos vegetales naturales lograron reducir las poblaciones de mosca blanca entre un 50 y un 73 %.

Herramientas de vigilancia genómica y redes de colaboración

El equipo del proyecto obtuvo varios resultados(se abrirá en una nueva ventana) relevantes. Por ejemplo, se desarrollaron nuevas herramientas de vigilancia genómica para mejorar el seguimiento de la diversidad, evolución y propagación de los virus. Una plataforma bioinformática denominada Genome Detective(se abrirá en una nueva ventana), combinada con tecnologías de secuenciación, permite analizar virus emergentes e identificar posibles vías de transmisión. Esto ayudará a Europa a responder con mayor rapidez en el futuro y a desarrollar estrategias eficaces de protección de los cultivos. El proyecto también aportó nuevos conocimientos sobre resistencia genética, biología de la mosca blanca e interacciones entre plantas, virus y vectores. La modelización de supuestos futuros de cambio climático permitió evaluar cómo el aumento de las temperaturas podría modificar en el futuro la dinámica de los virus transmitidos por este insecto. En conjunto, estos avances contribuirán a mejorar la preparación de Europa frente a amenazas víricas. Uno de los principales legados del proyecto será la continuidad de su red(se abrirá en una nueva ventana) interdisciplinar transfronteriza. Esto garantizará que agricultores y horticultores —las personas que se encuentran en primera línea y que serán esenciales en la puesta en práctica de estos cambios— sigan implicados y respalden los avances prometedores en la protección de cultivos».

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