Cómo los medios de comunicación moldean los ideales con los que los jóvenes definen el éxito
A medida que el ecosistema mediático cambia y evoluciona, sus efectos pueden llegar hasta lo más profundo de la psique. En la actualidad, muchos jóvenes tienden a definir más el éxito a partir de lo que observan en internet que las vivencias reales en su entorno cotidiano. Estos «ideales maleables», entendidos como representaciones idealizadas del éxito y del reconocimiento social, suelen difundirse a través de creadores de contenido o influentes digitales que se presentan como personas cercanas y accesibles, aunque al mismo tiempo proyectan una imagen de atractivo físico, popularidad, vida emocionante y éxito profesional. La tendencia natural a compararse con los demás también se reproduce en las redes sociales. Los usuarios comparan su vida con las publicaciones de otros desconocidos e incluso con las versiones idealizadas de sí mismos. «Por ejemplo, los adolescentes que publican con frecuencia selfis en los que aparecen especialmente atractivos tienden a sentirse más inseguros respecto a su aspecto físico con el paso del tiempo», explica Laura Vandenbosch, directora del Media Psychology Lab(se abrirá en una nueva ventana) en la Universidad Católica de Lovaina(se abrirá en una nueva ventana). «También existe una relación entre la exposición a imágenes aparentemente perfectas en redes sociales y niveles más elevados de perfeccionismo entre adolescentes de distintos países europeos». En el proyecto MIMIc(se abrirá en una nueva ventana), financiado por el Consejo Europeo de Investigación(se abrirá en una nueva ventana), Vandenbosch y su equipo examinaron las repercusiones de los ideales maleables a través de los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales. Los investigadores desarrollaron un nuevo marco teórico destinado a orientar futuras investigaciones sobre estos efectos en los adolescentes. «Nuestros resultados pueden animar a familias y educadores a mantener e incluso reforzar las iniciativas de alfabetización mediática, ya que parecen desempeñar un papel importante para favorecer un desarrollo digital saludable entre los jóvenes», comenta Vandenbosch.
Desarrollo de un nuevo marco teórico
Para analizar el papel de estos ideales maleables por los medios en la vida de los adolescentes, el equipo llevó a cabo investigaciones cualitativas y cuantitativas con jóvenes de Bélgica, Eslovenia y Francia. El estudio examinó hasta qué punto los usuarios jóvenes son conscientes de las presiones derivadas de su consumo cotidiano de redes sociales. «Por ejemplo, muchos perciben que las figuras presentes en las publicaciones reproducen determinados ideales de belleza y estilos de vida aparentemente divertidos y exitosos», explica Vandenbosch. «Además, muestran preocupación tanto por sí mismos como por otros usuarios debido al estrés que estos ideales pueden generar», agrega Vandenbosch. No obstante, no todos los efectos son negativos. Algunos adolescentes encuentran creadores de contenido que promueven imágenes corporales positivas. Aun así, a largo plazo, no todo el mundo experimentará interacciones tan positivas: cerca de un tercio de los participantes manifestó una mayor dependencia del teléfono y una menor sensación de control sobre su uso tras un año. Determinados contenidos también generan efectos ambivalentes. Por ejemplo, pueden animar a las personas a pasar más tiempo en la naturaleza y, al mismo tiempo, fomentar comparaciones físicas y estéticas. «Es importante destacar que un grupo considerable de adolescentes obtiene pocos beneficios reales del uso de los medios digitales—comenta Vandenbosch—. Además, los algoritmos contribuyen a que contenidos con elevado potencial para provocar efectos antisociales, como determinados ideales de belleza o mensajes estereotipados sobre género, sean fácilmente accesibles y aparezcan con frecuencia».
Promover un desarrollo digital saludable
El equipo de MIMIc espera que sus resultados sirvan para favorecer cambios en la forma en que las plataformas digitales recomiendan contenidos a adolescentes y menores, además de contribuir al diseño de programas de alfabetización mediática. «Ahora comprendemos mejor qué dinámicas de interacción mediática explican por qué ciertos contenidos resultan beneficiosos para algunos usuarios y no para otros», puntualiza Vandenbosch. «Se recomienda que las familias guíen a los adolescentes hacia un desarrollo digital saludable —concluye la investigadora—. Esto implica, por ejemplo, publicar de forma más auténtica en redes sociales, utilizar los medios digitales para informarse sobre el mundo y reducir la tendencia a compararse con ideales promovidos por los medios».