Skip to main content
Ir a la página de inicio de la Comisión Europea (se abrirá en una nueva ventana)
español es
CORDIS - Resultados de investigaciones de la UE
CORDIS
HUB OF CIRCULAR CITIES BOOSTING PLATFORM TO FOSTER INVESTMENTS FOR THE VALORISATION OF URBAN BIOWASTE AND WASTEWATER

Article Category

Article available in the following languages:

Diversos territorios europeos convierten los biorresiduos en oportunidades de negocio circulares a nivel local

Desde la cría de insectos hasta la producción de biocarbón, ocho territorios europeos han atraído importantes inversiones para valorizar los biorresiduos urbanos mediante soluciones de bioeconomía circular.

A nivel mundial, alrededor del 50 % de los residuos sólidos urbanos son de origen orgánico: residuos alimentarios y de cocina, así como residuos de jardinería. En ocho ciudades y regiones europeas, estos biorresiduos urbanos se están reutilizando como una valiosa fuente de biomateriales para la bioeconomía circular. El proyecto HOOP(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, contribuyó a que esto fuera posible. Una vez sentadas las bases técnicas, económicas y normativas que las ciudades necesitaban para convertir las oportunidades en acciones concretas, las regiones movilizaron 124 millones de euros para soluciones circulares en materia de biorresiduos, lo que triplica el objetivo de inversión inicial. Los resultados concretos sirven de modelo a seguir en toda Europa y más allá, desde la valorización innovadora de los residuos domésticos hasta un bioparque de simbiosis industrial y un centro de referencia en pirólisis.

Las colaboraciones intersectoriales a gran escala cierran el círculo

Almere (Países Bajos) consiguió atraer inversiones por valor de 4,46 millones de euros al agrupar sus numerosas iniciativas de innovación, que antes estaban dispersas, en un «banco de biofibras» polivalente. Su nuevo modelo de negocio entre empresas amortigua las fluctuaciones en el suministro de materia prima de biomasa y en la demanda de bioproductos. Bergen (Noruega) pasó de no disponer de un sistema de recogida selectiva a construir un bioparque de simbiosis industrial valorado en 43,76 millones de euros. Combina la cría de insectos, la producción de microalgas y la digestión anaeróbica para suministrar piensos y nutrientes a la acuicultura. Tras décadas de éxito comercial en la producción de compost de alta calidad, el municipio del Gran Oporto (Portugal) destinó 53 millones de euros a la construcción de una planta de digestión anaeróbica, junto con una instalación de recuperación de nutrientes. Juntos, extraerán nutrientes de los biorresiduos domésticos para utilizarlos como fertilizantes agrícolas y convertirán los residuos lignocelulósicos del compostaje en biocarbón mediante pirólisis, lo que contribuirá al importante sector agrícola de la región.

Desde cero hasta convertirnos en expertos de referencia en pirólisis y biocarbón

Münster (Alemania), líder mundial en la recogida y separación de biorresiduos, estudió la valorización de los residuos de madera de jardín. El equipo de HOOP confirmó la viabilidad técnica de la pirólisis para producir biocarbón y del pretratamiento mediante hidrólisis enzimática para aumentar el rendimiento del biogás. «Ambos proyectos, que se han puesto en marcha partiendo de cero, están preparados para un desarrollo a gran escala, mientras que Münster se ha consolidado como experto en biocarbón», afirma el director del proyecto, Miguel Ángel Suárez de CETENMA(se abrirá en una nueva ventana). Kuopio (Finlandia) superó numerosos obstáculos que se interponían a otros proyectos previstos y acabó consolidándose como centro de referencia en pirólisis. Su inversión de 830 000 euros en una planta piloto está en funcionamiento desde 2023 y ofrece servicios de ensayo a las industrias locales.

Recogida y valorización de los biorresiduos domésticos

Con menos del 10 % de los biorresiduos recogidos de forma selectiva, Murcia (España) movilizó 6,79 millones de euros para mejorar esta situación. Se destinaron 550 000 euros adicionales a la puesta en marcha de un sistema de recogida selectiva de aceites de cocina usados. Albano Laziale (Italia) logró la participación de las partes interesadas a nivel nacional y recaudó 2,2 millones de euros, aprovechando su elevada tasa de recogida de biorresiduos y la calidad de la misma. Ha diseñado varios proyectos de valorización, entre ellos la conversión de aceites de cocina usados en bioplástico para el sector cosmético local. Por último, Macedonia Occidental (Grecia) —que históricamente ha dependido de la extracción de lignito y que ahora es el proyecto faro con mayor participación europea— está creando una nueva cadena de valor. Una inversión de 72 500 euros permitió la recogida selectiva de posos de café usados para su valorización.

Fomentar la implantación y la replicación a gran escala

Los clubes de biorresiduos de cada territorio piloto reunieron a más de 1 500 partes interesadas procedentes del ámbito gubernamental, la industria, el mundo académico y la sociedad civil, con el fin de identificar obstáculos y crear conjuntamente soluciones adaptadas a cada contexto. Estos foros hicieron que las administraciones municipales pasaran de centrarse en la gestión de residuos a centrarse en el desarrollo de productos, un cambio cultural fundamental que se reflejó en la adopción de consultas abiertas al mercado y de marcos de contratación pública orientados a la innovación. La creciente red HOOP(se abrirá en una nueva ventana), integrada por 129 ciudades y regiones europeas, comparte ahora estas experiencias a través de visitas sobre el terreno y la plataforma Urban Circular Bioeconomy Hub(se abrirá en una nueva ventana), una ventanilla única que ofrece herramientas de autoevaluación, modelos financieros y orientación sobre certificación. El equipo de HOOP ha creado 76 puestos de trabajo directos y ha posicionado a las ciudades como agentes de la transición hacia la bioeconomía circular. «Al demostrar desde el principio la viabilidad en los ámbitos técnico, comercial y normativo, las ciudades faro atrajeron inversiones y desarrollaron una capacidad duradera para la gestión sostenible de los biorresiduos, lo que constituye un modelo que puede replicarse en toda Europa y en distintos sectores», concluye Suárez.

Descubra otros artículos del mismo campo de aplicación

Mi folleto 0 0