Soluciones circulares sistémicas puestas en práctica en ciudades y regiones europeas
Las ciudades no solo concentran población, infraestructuras, consumo y actividad económica, sino que también albergan oportunidades para la innovación circular. Por ello, las decisiones que adoptan las autoridades locales y regionales pueden tener un efecto decisivo en la transición de Europa hacia una economía más eficiente en el uso de los recursos. Las ciudades consumen más del 75 % de los recursos naturales, generan más de la mitad de los residuos mundiales y son responsables de cerca del 70 % de las emisiones mundiales de CO2. Al mismo tiempo, también generan grandes cantidades de desperdicios alimentarios, aguas residuales, residuos de construcción y subproductos industriales que pueden convertirse en valiosas materias primas secundarias de ámbito local. Las autoridades locales y regionales están especialmente capacitadas para aprovechar este potencial, ya que tienen competencias directas sobre ámbitos clave para la transición circular, como los residuos, el agua, la movilidad, la vivienda, los sistemas alimentarios y la contratación pública.
Un compromiso con las soluciones prácticas
La Iniciativa para las Ciudades y Regiones Circulares(se abrirá en una nueva ventana) de la Unión Europea facilita que ciudades y regiones de toda Europa compartan experiencias, ensayen nuevos planteamientos y avancen en la aplicación de soluciones circulares adaptadas a sus realidades territoriales. Este Results Pack de CORDIS reúne ejemplos de soluciones sistémicas de economía circular aplicadas en ciudades y regiones europeas en el marco de esta iniciativa a través de seis proyectos financiados por Horizonte 2020 y Horizonte Europa. Estas soluciones ya contribuyen a transformar las cadenas de valor locales, reducir el uso de recursos, abrir nuevas oportunidades económicas y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Además, ayudan a las comunidades a avanzar hacia objetivos ambiciosos de sostenibilidad y, al mismo tiempo, favorecen la creación de empleo, el desarrollo de capacidades y la innovación social.
De la acción local a la repercusión europea
Las soluciones circulares no solo generan beneficios ambientales, sino que también aportan mejoras concretas para la ciudadanía y las economías locales. Al transformar los residuos en recursos, las ciudades y regiones pueden reducir la presión sobre los recursos naturales, reforzar las cadenas de suministro locales, crear nuevas oportunidades de negocio y generar empleo cualificado. También mejoran la seguridad del suministro de recursos, reducen los costes de gestión de residuos y aumentan la resiliencia de las comunidades frente a futuras perturbaciones ambientales y económicas. Las iniciativas locales contribuyen directamente a los objetivos del Plan de Acción para la Economía Circular(se abrirá en una nueva ventana), uno de los pilares fundamentales del Pacto Verde Europeo(se abrirá en una nueva ventana). Al prolongar la vida útil de productos y materiales, fomentar la reutilización y el reciclado, y generar valor a partir de los flujos de residuos, las ciudades y regiones trasladan las prioridades europeas a soluciones concretas con efectos positivos en la vida cotidiana.
Ampliar las soluciones a toda Europa
Los proyectos incluidos en este Results Pack de CORDIS demuestran que las soluciones de economía circular han dejado de ser conceptos teóricos para convertirse en medidas concretas que ya están dando sus frutos en territorios europeos muy heterogéneos. La transformación de aguas residuales en fertilizantes, la prolongación de la vida útil de las baterías de vehículos eléctricos y la creación de nuevas cadenas de valor a partir de biorresiduos muestran que las soluciones aplicadas a escala local pueden promover cambios sistémicos. Gracias a la colaboración entre administraciones públicas, empresas, centros de investigación y ciudadanía, las ciudades y regiones están demostrando que las soluciones circulares pueden adaptarse a distintos contextos territoriales y reproducirse en otros lugares. La experiencia adquirida constituye una valiosa fuente de aprendizaje para otras comunidades que deseen acelerar su transición hacia un futuro más resiliente, competitivo y sostenible. La valorización de los biorrecursos y de los biorresiduos permite a las ciudades y regiones transformar los desperdicios alimentarios, los residuos agrícolas y los residuos municipales en productos químicos de origen biológico, fertilizantes y nuevos materiales. En el proyecto HOOP se transformó la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos y los lodos de depuradora en productos de alto valor añadido que van más allá del compost y el biogás. Por otro lado, en Agro2Circular se valorizaron residuos de frutas y verduras para obtener ingredientes naturales destinados a cosméticos, alimentos funcionales y nutracéuticos. En TREASoURcE se emplearon residuos orgánicos procedentes de la agricultura y la industria alimentaria para producir biogás y fertilizantes reciclados. Asimismo, las cadenas de valor circulares ayudan a reducir los residuos y las emisiones en múltiples sectores. En el proyecto FRONTSH1P se transformaron residuos biológicos industriales en plásticos compostables, bioestimulantes y biolubricantes, mientras que en P2GreeN se aprovecharon residuos sanitarios urbanos como biofertilizantes seguros para la producción agrícola. Por último, las autoridades locales y regionales desempeñan un papel fundamental para movilizar a las partes interesadas locales en torno a unos objetivos comunes de economía circular. En el proyecto ROBIN se ayudó a las regiones a crear los marcos de cooperación y los ecosistemas de partes interesadas necesarios para favorecer la bioeconomía circular sobre el terreno.