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Optimization, demonstration of natural, biodegradable packaging from wood in desired shapes for various industries

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Desarrollar soluciones de embalaje naturales y sin residuos

Los envases biodegradables a base de madera, producidos de forma eficiente a escala industrial, pueden ayudar a Europa a reducir los residuos.

El reciclaje de residuos es un elemento fundamental para avanzar hacia una economía circular. Sin embargo, sigue siendo un reto importante en la Unión Europea: cada europeo genera una media de 5 toneladas(se abrirá en una nueva ventana) al año, de las cuales solo el 41 % se recicla realmente. «Generamos más residuos de los que podemos reciclar», afirma Karl Pärtel, cofundador de RAIKU(se abrirá en una nueva ventana) en Estonia. Un componente muy visible de los residuos domésticos son los envases; basta con mirar la basura, afirma Pärtel. Aunque se alcance el objetivo(se abrirá en una nueva ventana) de reciclar el 70 % de los residuos de envases para 2030, seguirá habiendo millones de toneladas de residuos de envases que acabarán en los vertederos durante muchos años.

Material natural, compostable y amortiguador

La empresa emergente estonia de tecnología limpia RAIKU se fundó con el objetivo de abordar este desafío mediante el desarrollo de un material 100 % natural, compostable y amortiguador de impactos. Se espera que eso pueda sustituir a los plásticos y otros materiales de embalaje con alto contenido de carbono que se utilizan habitualmente en el plástico de burbujas y los bioplásticos. «El material de relleno del embalaje de RAIKU está hecho de una sola materia prima: madera», añade Pärtel. «En la producción no se utilizan productos químicos ni aditivos. Nuestro uso de la materia prima también es extremadamente eficiente, ya que podemos convertir un metro cúbico de madera en entre 15 y 20 metros cúbicos de embalaje». El proceso de producción también utiliza bajas cantidades de energía y agua. «En comparación con la producción de papel, por ejemplo, podemos reducir nuestro consumo de recursos en un 90 %».

Transformando la industria del embalaje

Sin embargo, para que esta innovadora solución de envasado estuviera lista para el mercado, fue necesario un importante trabajo de investigación y desarrollo. El equipo de RAIKU necesitaba construir líneas piloto industriales escalables para demostrar la viabilidad del material a posibles socios comerciales. Aquí entró en juego el proyecto RAIKU bio packaging(se abrirá en una nueva ventana), financiado por el Consejo Europeo de Innovación(se abrirá en una nueva ventana) (EIC). «Estábamos en el clásico valle de la muerte de las empresas emergentes», explica Pärtel. «Sabíamos que nuestra tecnología era prometedora, pero en una fase tan temprana, era difícil conseguir financiación de inversores privados». El proyecto EIC, de dos años de duración, permitió a RAIKU seguir desarrollando la tecnología de producción escalable y modular que, según cree, podría transformar la industria del embalaje. «Esto nos ha brindado una verdadera oportunidad de éxito», comenta Pärtel. «Ahora podemos centrarnos en nuestros próximos pasos para expandirnos y en la rapidez con la que podemos implementar nuestra tecnología a nivel mundial».

Comercialización de innovaciones respetuosas con el medio ambiente

El proyecto EIC ha permitido a RAIKU reducir la brecha entre el concepto y el mercado, y finalmente comercializar su innovación respetuosa con el medio ambiente. Actualmente, la empresa cuenta con alrededor de cien clientes de veinte países, entre los que se incluyen marcas importantes como LVMH y L'Oreal. Los materiales a base de madera que utilizan estas empresas se emplean para envasar perfumes, cosméticos y cerámica de alta gama, así como productos electrónicos. «Los próximos pasos incluyen la creación de una fábrica a gran escala, así como la puesta en marcha de varias microfábricas», señala Pärtel. «Nuestra tecnología modular se puede implementar en diferentes formatos. Hemos conseguido inversión privada, lo que nos ayudará a continuar nuestro proceso de expansión». Pärtel afirma que el objetivo a largo plazo de la empresa es convertirse en uno de los principales materiales de embalaje del mundo, sustituyendo a los plásticos cuya producción requiere mucha energía y que son difíciles de reciclar. Eso contribuirá a los objetivos medioambientales a largo plazo de Europa. «Una economía circular necesita productos que no generen ningún residuo y que vuelvan a formar parte del ciclo natural», concluye.

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