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Intelligent digital tools for screening of brain connectivity and dementia risk estimation in people affected by mild cognitive impairment.

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Una herramienta de apoyo a la toma de decisiones basada en inteligencia artificial, lista para su aprobación regulatoria, ayuda a los médicos a identificar el riesgo de demencia de forma temprana

Una combinación pionera de datos multimodales del mundo real, datos sintéticos y «software» predictivo basado en inteligencia artificial (IA) revelaría el riesgo de demencia mucho antes que los diagnósticos convencionales, lo que permitiría una intervención temprana.

Más de diez millones de europeos viven con deterioro cognitivo leve (DCL), una afección intermedia entre el envejecimiento normal y la demencia, y uno de los mayores retos sin resolver en materia de salud cerebral. Aproximadamente la mitad desarrollará demencia en un plazo de cinco años. En la actualidad, los médicos carecen de herramientas asequibles para identificar a las personas con mayor riesgo con la suficiente antelación para poder intervenir de forma preventiva. A diferencia de estudios anteriores centrados en un único biomarcador, el equipo del ambicioso proyecto AI-Mind(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, aprovechó una base de datos multimodal posible gracias a la colaboración con hospitales y centros de investigación líderes en España, Finlandia, Italia y Noruega. En AI-Mind se combinó la conectividad cerebral derivada de la EEG con biomarcadores sanguíneos, evaluaciones cognitivas, genética, variables demográficas e información clínica. Estos datos se integraron en un sistema de apoyo a la toma de decisiones clínicas basado en IA que podría revelar futuros riesgos para la salud cognitiva mucho antes de que los síntomas leves empeoren.

Los «cerebros» detrás de AI-Mind

La conectividad cerebral se analiza a partir de registros obtenidos durante un examen estándar de electroencefalografía (EEG). «Mediante el uso de procesamiento avanzado de señales e IA, el "conector mental con IA" detecta cambios sutiles en la comunicación entre áreas del cerebro que pueden aparecer años antes de que se desarrollen los síntomas», explica la coordinadora del proyecto, Ira Haraldsen, del grupo de Investigación en Salud Cognitiva del Hospital Universitario de Oslo(se abrirá en una nueva ventana). El «predictor mental con IA» combina estos datos de EEG con los resultados de pruebas cognitivas, datos genéticos, biomarcadores sanguíneos, información demográfica e historial clínico. Los algoritmos de aprendizaje automático se entrenaron y evaluaron utilizando una de las cohortes longitudinales prospectivas de DCL más grandes del mundo, que comprende más de mil participantes y aproximadamente cuatro mil visitas clínicas. Aprendieron a reconocer relaciones complejas vinculadas a resultados clínicos futuros. «Las mediciones de la conectividad de la red cerebral complementaron los biomarcadores sanguíneos emergentes incluso mejor de lo esperado, lo que abre oportunidades para una estratificación de riesgos más precisa», señala Haraldsen.

Garantizar una IA confiable y ética

«AI-Mind anticipó el marco regulatorio emergente de Europa alineando el desarrollo con: Los principios del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD); los estándares de datos localizables, accesibles, interoperables y reutilizables (FAIR); el Reglamento sobre Productos Sanitarios; y el Reglamento de Inteligencia Artificial. «De este modo, se creó uno de los primeros ecosistemas de IA orientados a la práctica clínica en Europa, diseñado con la preparación regulatoria desde el principio», subraya Haraldsen. El marco de evaluación temprana de las tecnologías sanitarias del consorcio, disponible públicamente, ayuda ahora a los proveedores de atención médica y a los responsables políticos a evaluar si es probable que una nueva tecnología mejore los resultados de los pacientes y justifique su coste.

Legado de infraestructura de IA e impacto sostenido

«Más allá de sus algoritmos clínicos, en AI-Mind se estableció una infraestructura reutilizable para datos de salud multimodales, procesamiento automatizado de EEG, generación de datos sintéticos, desarrollo de IA con control de calidad y flujos de "software" que cumplen con la normativa. Estos recursos ahora dan soporte a varias iniciativas europeas importantes», afirma Haraldsen. La infraestructura de AI-Mind sirve de base para eBrain-Health, FluiDX-AD y TEF-Health(se abrirá en una nueva ventana), lo que extiende su impacto científico, clínico y tecnológico mucho más allá del proyecto original. Una empresa derivada especializada está impulsando la traslación clínica y el despliegue comercial, lo que garantiza que las innovaciones de AI-Mind perduren más allá de la duración del proyecto. Quizás lo más emocionante sea el potencial de AI-Mind para detectar el riesgo de demencia años antes de que se realice un diagnóstico formal, lo que permite pasar de un diagnóstico reactivo a una prevención de precisión y una intervención personalizada años antes de lo que es posible actualmente.

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