¿Qué mantiene a los agricultores atrapados en prácticas insostenibles?
Los investigadores han desarrollado innovaciones que van desde soluciones basadas en la naturaleza hasta tecnologías avanzadas que reducirían el impacto de la agricultura en el medio ambiente. Sin embargo, los avances hacia la sostenibilidad siguen siendo lentos a pesar de los años de esfuerzos de la Unión Europea (UE), incluida su estrategia «De la granja a la mesa» y, más recientemente, su «Visión para la agricultura y la alimentación». Los indicadores de la agricultura sostenible en Europa, como la eficiencia en el uso del agua(se abrirá en una nueva ventana) y la adopción de la agricultura ecológica(se abrirá en una nueva ventana) están mejorando, mientras que los indicadores de biodiversidad y calidad del agua(se abrirá en una nueva ventana) (nitratos y contaminación) se han estancado o han retrocedido. Además, las emisiones de gases de efecto invernadero de origen agrícola(se abrirá en una nueva ventana) disminuyen a un ritmo muy lento. El equipo del proyecto ENFASYS(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se propuso comprender por qué e identificó estrategias para acelerar la transición hacia unos sistemas agrícolas más sostenibles. Investigó los bloqueos sistémicos y conductuales —las barreras estructurales y las prácticas habituales que mantienen a los agricultores atados a una producción insostenible— y desarrolló principios de diseño para ayudar a los responsables políticos a superarlos. El consorcio compartió sus conclusiones a través de publicaciones, informes de políticas, series de pódcasts y seminarios web, un curso en línea, una escuela de verano y un evento conjunto de alto nivel celebrado en Bruselas junto con el proyecto asociado VISIONARY.
Los bloqueos generalizados frenan la transición agrícola
En el proyecto se distinguió entre barreras —obstáculos específicos— y bloqueos, compuestos por múltiples barreras interconectadas que atrapan a las partes interesadas dentro del sistema existente. En diez estudios de caso se revelaron más de cuatrocientas barreras distintas, repartidas de forma bastante uniforme entre las categorías económica, política, jurídica, técnica, cultural y social. Estos bloqueos se manifestaban de forma diferente según la región y las prácticas agrícolas. Por ejemplo, el sector porcino alemán afronta elevados costes de inversión y bajos rendimientos, a lo que se suman unos requisitos legales en constante evolución y unos consumidores reacios a pagar precios más elevados por una carne producida de forma más sostenible. «En algunos casos, los factores sistémicos eran tan fuertes que el mero cambio de comportamiento de los agricultores solo aportaba mejoras marginales. En otros, el cambio de comportamiento tenía un mayor potencial de impacto, aunque rara vez resultaba suficiente por sí solo», explica el coordinador del proyecto, Erwin Wauters, del Instituto de Investigación de Flandes para la Agricultura, la Pesca y la Alimentación(se abrirá en una nueva ventana).
Perspectiva multinivel sobre los bloqueos
En el proyecto también se aplicó una «perspectiva multinivel», un marco fundamental en las transiciones hacia la sostenibilidad. En el contexto de la agricultura, examina tendencias generales a nivel macro, como el cambio climático y los cambios políticos (el panorama); las normas y los mercados establecidos a nivel meso (el régimen); y las innovaciones de sostenibilidad a nivel micro (el nicho). Esto último incluye acciones como la puesta en marcha de prácticas de agricultura regenerativa o agricultura ecológica, la promoción y el seguimiento de la biodiversidad, y la sustitución de los fertilizantes artificiales por estiércol o fertilizantes de origen vegetal. En la mayoría de los casos estudiados, existían bloqueos y herramientas de cambio en los tres niveles, lo que refleja hasta qué punto la agricultura convencional está arraigada en el sistema agrícola en su conjunto. En los talleres se reunió a agricultores, responsables políticos y empresas de cada región para diseñar conjuntamente teorías del cambio, con lo que se ha trazando un mapa de cómo podría producirse una transición agrícola sostenible. Surgieron tres métodos según cada región: uno impulsado principalmente por el mercado, otro basado en la normativa y la supervisión gubernamentales, y otro basado en la colaboración flexible entre diferentes grupos. «Sin embargo, casi todos los talleres se centraron en reforzar el nicho, prestando menos atención a los bloqueos más profundos a nivel de régimen y de panorama que mantienen en pie los sistemas insostenibles», señala Wauters.
Diez principios para el diseño de las políticas
El desarrollo de las teorías del cambio basadas en sistemas y fundamentadas en el comportamiento resultó extremadamente complejo, ya que no existía ningún método establecido para combinar las condiciones sistémicas y conductuales. «En ENFASYS se impulsó esta integración y se sintetizaron sus conclusiones en diez principios de diseño de políticas(se abrirá en una nueva ventana), especialmente relevantes ahora que la Unión Europea (UE) está desarrollando su próxima política agrícola común (PAC) y sus planes de colaboración nacionales y regionales», afirma Wauters. Por ejemplo, la transición agrícola no debería suponer una carga desproporcionada para los agricultores por separado. Las combinaciones de políticas deberían ofrecer incentivos fiables, apoyar modelos de negocio diversificados y reducir el riesgo de inversión mediante instrumentos como el diseño de contratos o modelos de reparto de riesgos dentro de la organización común de mercados de la UE. «Una de las conclusiones más importantes es que las políticas y los mercados también deben dejar de proteger el "statu quo", de modo que las prácticas insostenibles resulten menos viables. Combinar este impulso con las medidas de incentivo existentes ofrece la vía más clara hacia un cambio duradero en los sistemas agrícolas de toda Europa», concluye Wauters.