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Los informes crediticios transfronterizos ayudan a los europeos a acceder a préstamos

Una plataforma financiada con fondos europeos combina historiales crediticios verificados de varios países para que los bancos puedan evaluar a los europeos que se desplazan sin tener que empezar de cero.

Desplazarse dentro de la Unión Europea (UE) puede borrar la reputación financiera de un prestatario de la noche a la mañana. Una persona con años de pagos fiables en un país puede parecer, a ojos de un banco de otro, que carece de un historial válido. Ello puede dar lugar a denegaciones, a tipos de interés más elevados o a largas tramitaciones para presentar documentos, incluso cuando el solicitante haya gestionado su crédito de forma responsable. El proyecto EU-CREDIT-AI(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos y coordinado por la empresa estonia de tecnología financiera Mifundo, ha desarrollado una capa tecnológica estandarizada que permite a los bancos recuperar datos crediticios verificados a nivel transfronterizo con el consentimiento del solicitante. Su identidad financiera «pasaporteable» permite combinar información de varios países en un único informe y ya abarca datos de 20 países y el 70 % de la población europea.

Los informes crediticios estandarizados combinan los historiales nacionales

En vez de pedir a una persona que se traslada, por ejemplo, de Polonia a España, que vuelva a crear su historial, un banco español podría recibir información polaca verificada sobre su comportamiento de pago, sus ingresos y sus obligaciones actuales. Kaido Saar, coordinador del proyecto EU-CREDIT-AI y director ejecutivo y cofundador de Mifundo, resume así la experiencia que se pretende ofrecer: «El objetivo es que mudarse a otro país no signifique tener que empezar de cero tu vida financiera». Los sistemas nacionales clasifican y puntúan de forma diferente las hipotecas, las facturas de servicios públicos y las deudas de telecomunicaciones. La plataforma estandariza esas categorías a la vez que conserva el significado original de cada dato. Las puntuaciones crediticias locales se traducen en función de su probabilidad de impago, es decir, la probabilidad estimada de que un prestatario no devuelva el préstamo, de modo que el contexto nacional no se descarta sin más.

Los datos transfronterizos modifican las decisiones de concesión de préstamos de los bancos

Los resultados del proyecto sugieren que la falta de información puede interpretarse erróneamente como un riesgo elevado. Saar afirma: «Algunos bancos nos han comunicado que modificaron el 35 % de sus decisiones crediticias tras recibir datos crediticios transfronterizos». Algunas solicitudes que habían sido denegadas fueron aprobadas, mientras que se redujeron las condiciones de financiación más restrictivas a medida que se conocía el historial real de pagos. La plataforma también reduce la dependencia de los documentos facilitados por los solicitantes, ya que la información procede directamente de las bases de datos de crédito. Actualmente, el uso de la inteligencia artificial (IA) se limita a clasificar los datos, en vez de decidir quién recibe un préstamo. Ello respalda una investigación europea más amplia sobre la IA explicable para las decisiones que afectan a las personas.

El consentimiento y la normativa de la UE marcan las reglas de las comprobaciones de crédito transfronterizas

Los consumidores deben dar su consentimiento explícito antes de que la plataforma recupere datos de una base de datos de crédito, los comparta con un banco solicitante o acceda a información de banca abierta. Mifundo no se convierte en la base de datos crediticia original. Si la información es errónea, la corrección debe realizarse mediante un proceso de reclamación claro en la fuente. Este enfoque se inscribe en el marco del Marco de la protección de datos de la UE(se abrirá en una nueva ventana). Su adopción generalizada dependerá también de los bancos, los registros nacionales, los organismos reguladores y los supervisores. La Directiva relativa al crédito al consumo(se abrirá en una nueva ventana) exige evaluaciones de solvencia más rigurosas y prohíbe la discriminación en el acceso al crédito por motivos de nacionalidad o lugar de residencia. Entrará en vigor el 20 de noviembre de 2026. Saar sostiene: «Los bancos deben integrar la dimensión de la UE en sus procesos estándar de concesión de créditos, en vez de tratar a los prestatarios transfronterizos como casos excepcionales». Si eso se convierte en una práctica habitual, los profesionales que se trasladan, los ciudadanos que regresan a su país, los trabajadores transfronterizos y los compradores de inmuebles ya no serían evaluados principalmente en función del país en el que se encuentren sus historiales. El resultado podría ser un mercado único europeo(se abrirá en una nueva ventana) del crédito que valore el historial de pagos en vez de la distancia respecto a la base de datos nacional de un banco.

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