Un futuro prometedor para los girasoles resistentes a la sequía
Originario de América del Norte, hoy en día alrededor del 75 % de los girasoles del mundo se cultivan en Europa continental. Sin embargo, los efectos del cambio climático, como el aumento de las temperaturas y la escasez de agua, afectan de forma negativa a los rendimientos del girasol. El desarrollo de variedades que toleren la sequía y el estrés aumentará la resiliencia de los cultivos y reducirá la dependencia europea de los aceites de semillas importados, además de reducir la cantidad de agua necesaria para el riego, lo que potenciará la resiliencia climática. «También existe una creciente demanda social de proteínas vegetales», afirma Nicolas Langlade, coordinador del proyecto HelEx(se abrirá en una nueva ventana), del Instituto Nacional de Investigación Agrícola, Alimentaria y Medioambiental(se abrirá en una nueva ventana) (INRAE) de Francia. «Las semillas de girasol contienen aproximadamente un 43 % de aceite y un 17 % de proteínas. Se utilizan principalmente en la alimentación animal, pero también tienen potencial en aplicaciones alimentarias para el consumo humano».
Desarrollo de girasoles inteligentes desde el punto de vista climático
El objetivo proyecto HelEx fue apoyar la producción europea de girasoles reforzando su tolerancia a la sequía y al calor; Langlade los denomina «girasoles inteligentes desde el punto de vista climático». Para lograrlo, combinó métodos clásicos de mejora genética con técnicas punteras de edición genética. El proyecto reunió a diecisiete organizaciones asociadas, entre las que se encontraban investigadores, fitomejoradores, pymes biotecnológicas y agricultores. Partiendo de trabajos anteriores que identificaron las regiones genómicas responsables de la tolerancia a la sequía en los girasoles, los investigadores analizaron las poblaciones de girasoles silvestres procedentes de regiones áridas de Estados Unidos. A continuación, las cepas más tolerantes a la sequía se cruzaron con variedades comerciales europeas. En la actualidad, a un año de su finalización, en el proyecto se están llevando a cabo los últimos ensayos de campo de estos nuevos girasoles en Alemania, Francia, Hungría, Rumanía y Serbia para confirmar si sus técnicas dan lugar a cultivos más tolerantes a la sequía y al calor. Al actuar ahora, el equipo de HelEx pretende garantizar que la industria europea del girasol pueda adaptarse y prepararse para las condiciones climáticas cambiantes. «Si no hacemos nada, los rendimientos del girasol disminuirán y podrían dejar de ser viables en lugares como Grecia y Bulgaria», añade Langlade. El desarrollo de girasoles «inteligentes desde el punto de vista climático» y resistentes a la sequía también abrirá nuevas oportunidades comerciales para los agricultores de los países del norte de Europa. Los socios industriales del proyecto (Limagrain, RAGT y Lidea, representados por Innolea, así como MAS Seeds y Syngenta) esperan poder insertar finalmente estos híbridos «inteligentes frente al clima» en toda Europa.
De los polinizadores a las proteínas: sacar partido a un nuevo valor de los girasoles
Para lograr que los girasoles resulten más atractivos para los polinizadores, se identificaron los genes que controlan el color de los rayos UV del girasol y el contenido de azúcar de su néctar. «También descubrimos que las abejas reconocen diferencias en el microbioma del néctar», señala Langlade. «Se sienten más atraídas por ciertos tipos de microbios». Esto da lugar a una variedad de girasol que los agricultores pueden cultivar para atraer a los polinizadores, lo que aumenta el rendimiento de los cultivos cercanos. «Este girasol produce seis veces más néctar y polen que las variedades convencionales», señala Langlade. «Además, florece en verano, que es cuando muchas colmenas pasan hambre, ya que los recursos para los polinizadores son más abundantes en primavera. Esto también podría ser muy beneficioso para los productores de miel». El proyecto también tenía como objetivo identificar los genes responsables de características como el contenido en proteínas. Las semillas de girasol con mayor contenido proteico podrían satisfacer la creciente demanda de los consumidores de proteínas de origen vegetal, lo que ayudaría a Europa a abandonar la producción de proteínas animales, intensiva en emisiones de carbono, y la soja importada de la que depende, lo que reforzaría la resiliencia, la competitividad y la sostenibilidad del sector agroalimentario europeo. El nuevo girasol se encuentra en un riguroso proceso de registro para su comercialización, y Langlade prevé que el cultivo esté disponible en 2028.