Convertir el conocimiento sobre el clima en medidas locales específicas
Las autoridades locales y regionales se ven sometidas a una presión cada vez mayor para actuar ante los efectos del cambio climático con el fin de proteger vidas y las economías locales. Sin embargo, a menudo carecen de las herramientas, los mecanismos de gobernanza y las capacidades operativas necesarias para transformar el conocimiento en estrategias de adaptación concretas y a largo plazo. «Un reto clave es que la información climática suele estar fragmentada, es difícil de interpretar para los no especialistas y está poco conectada con los procesos de planificación regional y de toma de decisiones», explica Hannah Arpke, coordinadora del proyecto IMPETUS(se abrirá en una nueva ventana), de la red Eurecat(se abrirá en una nueva ventana) en España. «El conocimiento científico no siempre es de fácil acceso ni aplicación para los responsables políticos, los gestores de infraestructuras, las empresas de servicios públicos, las empresas o las comunidades locales». Esta brecha también puede frenar la innovación en materia de adaptación al cambio climático, lo que dificulta que las empresas obtengan la financiación y el apoyo necesarios para aportar nuevas tecnologías a este mercado en rápida expansión.
Impulsores del conocimiento sobre la resiliencia regional
Financiado por la Misión de adaptación al cambio climático de la UE(se abrirá en una nueva ventana), el proyecto IMPETUS se diseñó para ayudar a las regiones europeas a traducir el conocimiento en acciones climáticas locales y potenciar la preparación para el mercado de las innovaciones en materia de adaptación. En lugar de desarrollar una única plataforma de conocimientos centralizada para las autoridades, en IMPETUS se crearon siete impulsores del conocimiento sobre la resiliencia(se abrirá en una nueva ventana) regionales ubicados en: Cataluña, España; Berlín-Brandeburgo, Alemania; Valle dei Laghi, Italia; Zemgale, Letonia; Ática, Grecia; Zelanda, Países Bajos; y la provincia de Troms, en Noruega. Cada impulsor del conocimiento constó de dos elementos clave: la dimensión digital y la dimensión humana. La primera consistía en establecer una infraestructura técnica para facilitar el acceso a herramientas como conjuntos de datos relacionados con el clima, evaluaciones de riesgos climáticos y capacidades de modelización y simulación. La segunda reunía a responsables políticos, científicos, empresas, ONG y comunidades locales para diseñar medidas conjuntas de resiliencia y vías de adaptación. «Este método garantizó que las tecnologías desarrolladas no solo fueran técnicamente sólidas, sino también operativamente relevantes, aceptadas a nivel local y alineadas con las prioridades regionales de adaptación», afirma el coordinador técnico del proyecto, Josep Pijuan Parra, de Eurecat.
Diversos riesgos climáticos y contextos de gobernanza
En el proyecto se validó y amplió la escala de quince soluciones técnicas y basadas en la naturaleza en distintos emplazamientos seleccionados para reflejar las necesidades climáticas específicas de diversas ubicaciones geográficas, condiciones territoriales y contextos de gobernanza. Entre ellas se incluía un proyecto piloto en Ática(se abrirá en una nueva ventana) para el tratamiento de aguas residuales para el uso local no potable, métodos de seguimiento de dunas desarrollados en Cataluña(se abrirá en una nueva ventana) para mitigar los efectos del aumento del nivel del mar y las tormentas marinas sobre la erosión costera, un sistema de alerta temprana de inundaciones puesto a prueba en Zemgale(se abrirá en una nueva ventana), un sistema de apoyo a la toma de decisiones(se abrirá en una nueva ventana) para la gestión del agua en Valle dei Laghi y una herramienta de apoyo a la toma de decisiones para facilitar la descarbonización industrial en el puerto de Róterdam. El equipo espera que demostrar la eficacia y la rentabilidad de las tecnologías de adaptación innovadoras en condiciones reales contribuya a impulsar la innovación pública y privada en este ámbito, y genere más oportunidades para llevar al mercado soluciones de eficacia probada.
El valor de los mecanismos federados de intercambio de conocimientos
Los socios del proyecto en los proyectos piloto de Ática, Berlín-Brandeburgo y Valle dei Laghi tienen previsto seguir utilizando las nuevas herramientas y ampliar las respectivas tecnologías que han estado probando. El próximo gran objetivo es transformar el método de IMPETUS en un marco escalable que puedan adoptar otras regiones. Esto implicará ampliar el concepto del impulsor del conocimiento, reforzar las capacidades de intercambio de datos y apoyar a las regiones con capacidades más limitadas. «En el proyecto se ha demostrado, además, el valor de los mecanismos de intercambio de conocimientos que permiten la interoperabilidad y el intercambio de información entre regiones», señala Pijuan. «Estos resultados se aprovecharán ahora en otros proyectos de la Unión Europea (UE) sobre adaptación al cambio climático, como https://cordis.europa.eu/project/id/101112859/es (NATALIE)».