Lograr una verdadera inclusión en las asambleas ciudadanas
Las asambleas ciudadanas se han consolidado como uno de los pilares de la innovación democrática en Europa, al ofrecer a ciudadanos seleccionados al azar un espacio para deliberar sobre cuestiones complejas de las políticas públicas. Sin embargo, un nuevo documento de orientación para las políticas públicas(se abrirá en una nueva ventana) elaborado en el marco del proyecto EU-CIEMBLY(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, advierte de que, si no se incorpora expresamente la perspectiva interseccional, estas asambleas corren el riesgo de perpetuar las estructuras de poder existentes en lugar de desmantelarlas. Aunque muchas asambleas aspiran a representar la diversidad demográfica de la sociedad, a menudo no tienen en cuenta cómo la interacción entre distintas formas de opresión, relacionadas con el origen étnico, el género, la clase social, la discapacidad o la situación migratoria, crea barreras específicas y acumulativas para las personas que pertenecen a varios colectivos marginados. En el documento se esgrime que la verdadera legitimidad democrática exige ir más allá de la igualdad formal para lograr una inclusión efectiva, de modo que las personas más desfavorecidas no solo estén representadas, sino que también se escuche su voz.
De la teoría a la práctica: las asambleas experimentales
El documento de orientación se basa en una amplia labor de investigación, que incluye una evaluación sistemática de las prácticas de las asambleas ciudadanas existentes y el diseño de tres asambleas experimentales pioneras. Organizadas a escala local, nacional y transnacional, estas asambleas sirvieron como laboratorios vivos para poner a prueba medidas destinadas a incorporar la perspectiva interseccional en su diseño. La asamblea experimental de ámbito local celebrada en Colchester (Reino Unido), que concluyó a principios de 2026, adoptó un enfoque de codiseño comunitario que permitió a los colectivos afectados participar en la elaboración del programa desde el principio. La asamblea experimental de ámbito nacional estudia cómo adaptar las estrategias de selección de participantes y los temas de debate para reflejar mejor las experiencias de las personas que pertenecen a varios colectivos marginados cuyas situaciones se entrecruzan. Por su parte, en la asamblea experimental transnacional se prueba un modelo de tipo enclave, creando un espacio deliberativo reservado a personas de distintos países europeos afectadas por la inseguridad habitacional. Las tres asambleas experimentales comparten un enfoque novedoso de la facilitación. Partiendo de que las normas de comunicación dominantes suelen silenciar las voces minoritarias, en EU-CIEMBLY se ha desarrollado un marco de facilitación basado en tres activadores: valorar distintas formas de comunicación, comprender las dinámicas de poder que se establecen en los espacios deliberativos y aplicar una práctica reflexiva. De este modo, se evita que el propio proceso se convierta en un obstáculo para la participación. Al celebrar las asambleas experimentales de forma escalonada, el equipo puede extraer enseñanzas de cada una y perfeccionar el modelo para las siguientes.
Recomendaciones para una democracia más inclusiva
El documento concluye con ocho recomendaciones concretas dirigidas a responsables políticos y a profesionales para incorporar la perspectiva interseccional a todos los aspectos de la participación ciudadana. Entre ellas destaca la necesidad de abordar la interseccionalidad como una práctica continua, y no como un mero requisito que cumplir durante la selección de participantes. Para ello, es necesario prestar apoyo logístico de forma continuada, por ejemplo mediante servicios de guardería, transporte y formación digital, y llevar a cabo un seguimiento flexible que favorezca la plena participación. El documento también insta a establecer normas en toda la Unión Europea para garantizar una participación inclusiva. Asimismo, subraya la necesidad de contar con mecanismos de rendición de cuentas que aseguren que las recomendaciones de las asambleas lleguen a los responsables políticos pertinentes. El documento de orientación de EU-CIEMBLY (EU-CIEMBLY: Creating an Inclusive European Citizens’ Assembly) también propone revisar el funcionamiento de los paneles europeos de ciudadanos para incorporar la perspectiva interseccional, así como adaptar los resultados y las estrategias de participación para dar mayor visibilidad a las voces de colectivos marginados. Por último, se reclama una financiación básica y estable para las organizaciones de la sociedad civil que trabajan desde una perspectiva interseccional, a las que considera parte fundamental del tejido democrático. La adopción de estas medidas permitiría a la Unión Europea ir más allá de una representación meramente aparente de la diversidad y combatir activamente las desigualdades estructurales, con miras a construir una Europa más resiliente y representativa. Para más información, consulte: Página web del proyecto EU-CIEMBLY(se abrirá en una nueva ventana)