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Coupling biogeochemical analysis, environmental DNA and ecological network analysis of sediment cores to reconstruct environmental history and ecosystem changes in Posidonia oceanica meadows.

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Controlar mejor el hábitat de las praderas marinas impulsaría la biodiversidad

En los estudios de la biodiversidad de los hábitats de las praderas marinas a lo largo del tiempo se revela que este antiguo ecosistema se encuentra en dificultades y necesita protección urgente.

Las praderas marinas son plantas con flores subacuáticas que constituyen la base de los ecosistemas marinos costeros. Capturan y almacenan más carbono que los bosques terrestres, al tiempo que sustentan la pesca, mejoran la calidad del agua y contribuyen a estabilizar las costas frente a la erosión. La «Posidonia oceanica»(se abrirá en una nueva ventana) es una especie exclusiva del mar Mediterráneo y vital para la economía regional, ya que sustenta el turismo y la pesca. «Por desgracia, la presión humana constante —que incluye el desarrollo urbano, el turismo, la sobrepesca, junto con la escorrentía de nutrientes y el aumento de las tormentas— ha provocado el declive de los hábitats de praderas marinas del Mediterráneo. Sin la «Posidonia oceanica», todo este ecosistema se derrumbará», afirma Nicole Foster, coordinadora del proyecto POSIDONIArXiv, en el que se ha desarrollado un método novedoso para el control de la biodiversidad de los ecosistemas de las praderas marinas.

Aprender de tres métodos de control

Para evaluar la biodiversidad actual en las praderas de «Posidonia oceanica» y observar en qué medida los sedimentos antiguos reflejan la biodiversidad marina a lo largo del tiempo, el equipo del proyecto POSIDONIArXiv, apoyado por las Acciones Marie Skłodowska-Curie(se abrirá en una nueva ventana), adoptó y comparó tres métodos. Además de los estudios visuales submarinos y el análisis de la fauna del sedimento (bajo el microscopio), en colaboración con unos investigadores de la Universidad de Copenhague(se abrirá en una nueva ventana), en POSIDONIArXiv también se exploró el análisis del ADN ambiental (ADNa), es decir, el ADN que los organismos marinos liberan al océano. El ADNa se extrajo de sedimentos superficiales y de núcleos de sedimentos situados a un metro por debajo del lecho marino (cápsulas del tiempo de la biodiversidad en evolución) de Ibiza y Formentera, en las Islas Baleares (España), como indicadores de distintos niveles de impacto humano: alto y bajo, respectivamente. La tasa de éxito del ADNa de los sedimentos en la detección de taxones se acercó más a la del estudio de la infauna que a la del estudio visual. Aunque, en general, el ADNa detectó un número considerablemente mayor de taxones que cualquiera de los otros dos métodos, según Foster, puede ofrecer una representación sesgada de los taxones marinos, favoreciendo a los organismos que habitan en los sedimentos. «No obstante, esta información puede seguir siendo valiosa para conocer el estado de salud del ecosistema y ofrece una alternativa cuando los problemas de visibilidad o acceso dificultan la realización de otros estudios marinos», señala Foster, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas(se abrirá en una nueva ventana), entidad coordinadora del proyecto.

La composición de los ecosistemas de praderas marinas en el pasado y en la actualidad

La datación por carbono reveló que los núcleos de sedimento tenían hasta mil años de antigüedad. A continuación, con los análisis biogeoquímicos se caracterizó a composición de la comunidad marina de las muestras, y también se analizaron secciones de sedimento para determinar el carbono orgánico e inorgánico, el tamaño de grano y los isótopos de carbono. Laboratorios especializados extrajeron ADN de estos sedimentos para amplificar regiones genéticas mediante la reacción en cadena de la polimerasa(se abrirá en una nueva ventana) (PCR), lo que permitió identificar a los organismos comparando estos identificadores genéticos con los de una base de datos. «Elegimos regiones genéticas de todo el árbol de la vida para detectar la variedad de organismos marinos que habitan en los ecosistemas de "Posidonia oceanica"», añade Foster. «Pero, aunque detectar los organismos marinos es importante, comprender cómo crean un ecosistema funcional y estable ofrece una visión más profunda de la salud de un hábitat de praderas marinas». Así pues, en colaboración con expertos de la Universidad de Zúrich(se abrirá en una nueva ventana), Foster combinó la información trófica sobre los organismos detectados mediante el ADNa para evaluar cómo estos forman una red, explorando además el anidamiento y la rotación de las especies a lo largo del tiempo —un trabajo que sigue en curso—.

El ADNa como herramienta clave para supervisar la biodiversidad en los hábitats de praderas marinas

Un mejor control de la biodiversidad de su hábitat beneficia a la protección y gestión de las praderas marinas, así como al medio ambiente y la economía locales. Además, el uso del ADNa para reconstruir ecosistemas del pasado aportaría conocimientos que de otro modo serían inalcanzables, incluida una visión de su estado natural. «Además de mejorar la conservación del hábitat de la "Posidonia oceanica", el análisis de los cambios provocados por el ser humano permitirá priorizar las especies que deben protegerse», señala Foster. El equipo sigue analizando los datos de ADNa de los núcleos de sedimento para trazar un panorama más completo de los cambios históricos a lo largo del tiempo en estos entornos frágiles, que se presentará a los organismos gubernamentales de las islas Baleares. Mientras tanto, según Foster: «Nuestro nuevo método basado en el ADNa de los sedimentos superficiales ya puede adoptarse para los planes de seguimiento de la conservación».

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