Los observatorios ciudadanos de toda Europa contribuyen a dar forma a la gobernanza urbana sostenible
La política urbana se basa en datos medioambientales recopilados de forma descendente a partir de redes de satélites y sensores, como Copernicus. Estas fuentes son muy precisas, pero a menudo no ofrecen una alta densidad espacial y carecen de la perspectiva de los ciudadanos y de la accesibilidad para una amplia gama de usuarios. El proyecto GREENGAGE(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, creó observatorios ciudadanos para subsanar estas carencias, centrándose en los objetivos del Pacto Verde Europeo en materia de movilidad, calidad del aire y vida saludable. Residentes, administradores, urbanistas, investigadores y proveedores de tecnología han creado conjuntamente herramientas que otorgan a los ciudadanos una voz auténtica al dar forma a las políticas locales.
Tecnologías, herramientas y control de calidad
«El proyecto creó un ecosistema digital(se abrirá en una nueva ventana), el GREEN Engine, que combina una aplicación móvil, sensores del internet de las cosas (IdC), detección de objetos asistida por inteligencia artificial, una biblioteca de seguimiento de la movilidad, una base de datos, análisis temáticos y paneles de visualización», explica el coordinador Jan Peters-Anders, del Instituto Austriaco de Tecnología(se abrirá en una nueva ventana) (IAT). Se impartió formación a los ciudadanos y a los socios locales mediante visitas de intercambio de conocimientos y a través de la GREENGAGE ACADEMY(se abrirá en una nueva ventana), que abarcó métodos científicos éticos, aspectos relacionados con los datos (p. ej., normas, recopilación y análisis, capacidades de uso) y el uso de nuevas tecnologías. Más de mil residentes de las zonas piloto designadas en Bristol, Copenhague, la provincia de Brabante Septentrional, Turano y Gerace recopilaron datos relevantes sobre los hábitos de desplazamiento en bicicleta y a pie, la calidad del aire y los espacios de vida, incluido el patrimonio cultural y los residuos.
Lecciones aprendidas: relevancia local, participación de la comunidad y confianza
Los casos de uso claros y de relevancia local reforzaron la participación de la comunidad y el fomento de la confianza, aspectos que resultaron más importantes que la mera sofisticación técnica. Los observatorios resultaron ser más eficaces al influir en las políticas cuando se integraban en estructuras de gobernanza existentes y que gozaban de confianza. Por ejemplo, en las zonas urbanas de Amager y Ørestad, en Copenhague, que se encuentran en rápido desarrollo, los residentes participaron activamente en campañas de seguimiento relacionadas con la calidad del aire, la movilidad, el ruido y el uso del espacio público. La gobernanza y la participación de las partes interesadas se vieron facilitadas por Miljøpunkt Amager, una organización local dedicada al clima y el medio ambiente con un papel de larga trayectoria y confianza en las iniciativas locales. El observatorio ciudadano de Bristol estuvo directamente vinculado al proceso de participación del programa Barrio habitable de East Bristol (EBLN, por sus siglas en inglés), que incluía a grupos infrarrepresentados, generando datos solicitados específicamente en el marco de una iniciativa de transporte en curso. Las zonas que carecían de alfabetización digital y de redes cívicas preexistentes requirieron enfoques de participación innovadores. Los proyectos piloto italianos en Turano y Gerace contaron con la participación de comunidades de personas mayores. El reclutamiento puerta a puerta y el registro asistido de datos sobre la calidad del aire impulsaron la participación. Los observatorios se centraron en el aire limpio, la reutilización de residuos y la valorización, junto con el patrimonio cultural como activos turísticos y herramientas para combatir la despoblación, lo que les otorgó relevancia local. Gracias a la participación de alcaldes de confianza desde el principio, los datos de los ciudadanos se expusieron en las oficinas municipales, lo que generó un diálogo directo entre los residentes y los funcionarios locales.
De los datos locales al cambio de políticas
«En Bristol, los talleres con escolares y grupos de jóvenes pusieron de manifiesto problemas de seguridad, como la escasa iluminación, los bordillos peligrosos y el comportamiento antisocial. Estas aportaciones se incorporaron al proceso más amplio y en curso del EBLN y sirvieron de base al equipo del proyecto del ayuntamiento responsable del rediseño», añade la coordinadora del proyecto, Anna Kozłowska, del IAT. En la región de Brabante Septentrional, los ciudadanos recorrieron en bicicleta rutas ciclistas predeterminadas y añadieron una puntuación subjetiva del nivel de mantenimiento en una aplicación local específica o en la aplicación GREENGAGE. Esta recopilación de datos subjetivos se utilizará periódicamente para orientar la priorización de la planificación del mantenimiento de los carriles bici. En Gerace, las aportaciones de los ciudadanos recopiladas a través de la aplicación GREENGAGE sirvieron de base para los debates municipales sobre la creación de un centro o laboratorio local dedicado a la valorización y a las prácticas de economía circular. El proyecto GREENGAGE demostró que los datos generados por los ciudadanos, cuando se validan y se integran en la gobernanza local, pueden influir en la política urbana. Sus documentos Libro Blanco del Observatorio Ciudadano basado en GREENGAGE para la Administración Pública(se abrirá en una nueva ventana) y Marco metodológico de los observatorios ciudadanos de GREENGAGE(se abrirá en una nueva ventana) recogen las lecciones aprendidas del proyecto. Ofrecen a las comunidades europeas una vía flexible para crear sus propios observatorios ciudadanos locales con el fin de lograr una gobernanza urbana más ecológica e inclusiva.