Skip to main content
Ir a la página de inicio de la Comisión Europea (se abrirá en una nueva ventana)
español es
CORDIS - Resultados de investigaciones de la UE
CORDIS
Protecting urban aquatic ecosystems to promote One Health

Article Category

Article available in the following languages:

Nuevos datos revelan cómo los ríos y arroyos pueden indicar riesgos para la salud

Los análisis realizados en cien pequeños cursos de agua de cinco ciudades europeas revelaron la presencia de residuos de medicamentos, bacterias nocivas y mosquitos que pueden transmitir enfermedades.

Los pequeños arroyos discurren por las ciudades entre carreteras, edificios y parques. La contaminación, las riberas pavimentadas y la pérdida de vegetación pueden dañarlos. El proyecto OneAquaHealth(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, estudió cien arroyos en Coimbra, Toulouse, Benevento, Gante y Oslo. Coordinado por la Universidad de Coimbra(se abrirá en una nueva ventana), el equipo combinó muestras de agua y de fauna con datos satelitales y sanitarios para identificar los riesgos para los animales y las personas, y orientar la restauración de los arroyos dañados.

Medicamentos, bacterias nocivas y mosquitos en los arroyos urbanos

El equipo examinó cómo el desarrollo urbano afectaba a la salud de los ecosistemas acuáticos. Los cambios observados en peces, ranas, aves, algas microscópicas e insectos se acompañaron de tres motivos de preocupación para la población: medicamentos, bacterias nocivas e insectos portadores de enfermedades. Se encontraron residuos de medicamentos en casi todos los arroyos. Como afirma la coordinadora del proyecto OneAquaHealth, Maria João Feio, de la Universidad de Coimbra: «Los productos farmacéuticos utilizados para tratar enfermedades humanas también estaban presentes en el 91 de los arroyos urbanos, y en el 75 % de ellos se encontraban en mezclas con el potencial de afectar a los organismos acuáticos e integrarse en la cadena alimentaria humana». Las bacterias capaces de provocar enfermedades en los seres humanos variaban según la ubicación. El equipo encontró insectos voladores junto a todos los arroyos, incluidos mosquitos que pueden transmitir enfermedades. La especie «Culex pipiens» apareció en las cinco ciudades, mientras que los mosquitos del género «Aedes» se detectaron en algunas de ellas. Los signos de enfermedad en las ranas y las deformidades en las algas microscópicas también se asociaron con el deterioro urbano. Un análisis independiente comparó el estado de los arroyos europeos con los registros sanitarios. El peor estado de los arroyos se asoció con una mayor mortalidad por enfermedades digestivas y circulatorias, cáncer y autolesiones intencionadas, así como con una menor esperanza de vida, una vez tenidas en cuenta las diferencias en las condiciones socioeconómicas. Se necesitan más investigaciones para explicar estas asociaciones.

La inteligencia artificial predice cómo pueden cambiar los arroyos urbanos

El equipo también utilizó datos medioambientales para anticipar cambios futuros. Como explica Feio: «Utilizamos modelos de aprendizaje automático para predecir el efecto de la alteración de las condiciones ambientales de los arroyos urbanos —incluidos el cambio climático y los escenarios de restauración— sobre algunos de los indicadores clave mencionados anteriormente (comunidades biológicas)». Los modelos combinan registros de fauna silvestre con mediciones de campo y por satélite. Estiman cómo los cambios en la vegetación de las riberas, la calidad del agua, las precipitaciones, la temperatura, las presas, las superficies pavimentadas y la luz artificial podrían afectar a la fauna y a los riesgos para la salud relacionados. En el sitio web del proyecto se pueden consultar paneles de control y mapas, que alimentan su sistema de vigilancia medioambiental en desarrollo.

Medidas prácticas para restaurar los arroyos urbanos dañados

Estos resultados apuntan a tres formas en que las ciudades pueden mejorar los arroyos dañados: proteger la vegetación autóctona y las riberas naturales, mantener sin pavimentar los terrenos cercanos y las llanuras aluviales, y eliminar contaminantes como los residuos de medicamentos. Las ciudades necesitan mediciones periódicas para hacer un seguimiento de esas mejoras. Como señala Feio: «Actualmente existe una falta de seguimiento de la mayoría de los indicadores ecológicos y biológicos que hemos estudiado en las zonas urbanas y los municipios». Los residentes pueden contribuir a través de la aplicación de ciencia ciudadana(se abrirá en una nueva ventana) del proyecto, desarrollada a partir de las aportaciones de grupos de discusión locales y disponible en seis idiomas. En la aplicación, los usuarios registran el caudal de un arroyo, sus hábitats, la vegetación y las alteraciones en las riberas y los cauces, y evalúan su estado. Muchos participantes en los grupos de discusión afirmaron que no sabían que existieran determinados arroyos locales. Las ciudades deberían complementar los informes públicos con un seguimiento periódico de la fauna silvestre, los insectos portadores de enfermedades, los microorganismos y los residuos de medicamentos. Las instituciones de salud pública deberían facilitar datos locales sobre enfermedades. En conjunto, estas fuentes podrían mostrar si la restauración está dando resultados y dónde es más urgente actuar.

Descubra otros artículos del mismo campo de aplicación