Las estrellas arrojan luz sobre los secretos magnéticos de la Vía Láctea
Nuestra Vía Láctea es una galaxia espiral plana que contiene varios cientos de miles de millones de estrellas. En medio hay nubes gigantes de gas, a partir de las cuales se crean estas estrellas. Las nubes de gas, y las propias estrellas, están compuestas por materia ionizada (es decir, átomos con carga positiva o negativa). Eso le aporta a la Vía Láctea su campo magnético, que desempeña un papel crucial en procesos como la formación estelar. «En el espacio, este campo magnético se curva y tira como una banda elástica sobre la materia ionizada», explica la coordinadora del proyecto MAGALOPS(se abrirá en una nueva ventana), Marijke Haverkorn(se abrirá en una nueva ventana), de la Universidad Radboud(se abrirá en una nueva ventana) de los Países Bajos. «Por ejemplo, eso puede retrasar el colapso de una nube de gas hasta convertirse en una estrella».
Detección del campo magnético galáctico
Por supuesto, un reto clave es que los astrónomos no pueden ver este campo magnético galáctico. Una forma de detectar los campos magnéticos podría ser medir su influencia en la luz y, en particular, en la luz polarizada de las estrellas. «Mientras que las ondas en el agua solo se mueven hacia arriba y hacia abajo, las ondas de luz, en principio, pueden moverse en muchas direcciones», explica Haverkorn. «Mientras que la mayoría de las ondas luminosas se mueven en todas estas direcciones, la luz polarizada solo se mueve en una dirección». Una de las influencias de los campos magnéticos es que pueden polarizar la luz de algunas estrellas. Midiéndolo, podemos deducir que existe un campo magnético con una dirección determinada. Este era el objetivo de MAGALOPS, que contó con el apoyo del Consejo Europeo de Investigación(se abrirá en una nueva ventana). El proyecto se basó en observaciones polarimétricas ópticas personalizadas, apoyadas por datos suministrados por la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea(se abrirá en una nueva ventana) que contenían distancias a las estrellas.
Medición de la luz polarizada de las estrellas
El proyecto tenía dos componentes clave. En primer lugar, se procesaron los datos disponibles sobre polarización para tratar de construir una imagen tridimensional del campo magnético galáctico. «Hemos demostrado la validez de un nuevo método que invierte las mediciones de polarización para indicar la ubicación de las nubes de gas y la dirección de los campos magnéticos», añade Haverkorn. El equipo del proyecto también pretendía determinar la intensidad de los campos magnéticos e identificar el tipo de observaciones necesarias para calcularla con precisión. La otra parte del proyecto consistía en modelizar. «Hay muchos tipos diferentes de observaciones indirectas», señala Haverkorn. «Entre ellas se incluyen observaciones radioeléctricas de nubes de gas y mediciones ópticas de estrellas. Sin embargo, nadie puede determinar por sí mismo cómo es el campo magnético». Por ello, el proyecto construyó modelos capaces de combinar distintas fuentes de información. Para ello se desarrollaron programas informáticos en el marco del proyecto internacional IMAGINE(se abrirá en una nueva ventana). «Esta labor sigue en curso», señala Haverkorn.
Nuestra galaxia y el universo del más allá
Haverkorn cree que MAGALOPS ha sentado las bases para futuras colaboraciones internacionales. El equipo del proyecto colabora con socios brasileños, suecos y japoneses para estudiar la luz polarizada de millones de estrellas. «Ahora sabemos cómo interpretar y analizar estos datos», afirma. «Sabemos que es posible crear un mapa tridimensional del campo magnético galáctico». Ello contribuirá a una mejor comprensión global de la galaxia. «El campo magnético es un componente muy activo y dinámico», señala Haverkorn. «Esos datos son esenciales para los modelos de formación estelar, de modo que podamos explicar por qué nuestra noche estrellada tiene el aspecto que tiene». Los astrónomos que miran más allá de nuestra galaxia también encontrarán crucial esta investigación. «Para ellos, el campo magnético galáctico es una molestia», añade Haverkorn. «Sabiendo cómo es este campo magnético, pueden sustraerlo de sus datos, para observar el universo del más allá».