¿Podrían implantarse recuerdos?
Algunas representaciones de la neurociencia en el cine «no son del todo inviables», comenta Soekadar. Sin embargo, añade que, aunque implantar recuerdos quizá sea posible en teoría, llevarlo a la práctica sería muy complejo. En primer lugar, los recuerdos no se almacenan en una especie de archivo mental, sino que se reconstruyen cuando se evocan y, cada vez, sufren ligeras modificaciones. Los recuerdos dependen del contexto en el que se evocan, ya que el cerebro reconstruye la memoria desde cero, afirma Soekadar, profesor Einstein de Neurotecnología Clínica en el Hospital Universitario Charité de Berlín(se abrirá en una nueva ventana). «No es el recuerdo original. Parece el original, pero no lo es». Además, cada cerebro presenta una organización distinta. Las arquitecturas neuronales son complejas y evolucionan con el tiempo. Por ello, sería necesario desarrollar algún tipo de modelo generalizado capaz de generar recuerdos en personas con configuraciones cerebrales muy diferentes. «No basta con activar la topografía cerebral en un momento concreto», afirma Soekadar. «La estimulación tendría que prolongarse para modular la dinámica cerebral». El contexto externo también influye en el proceso, lo que añade un nivel adicional de complejidad. Si se tratara de un recuerdo asociado a una conducta, como montar en bicicleta, la persona que recibiera ese recuerdo tendría igualmente que practicar la acción. Comprender el concepto de ir en bicicleta no equivale a saber hacerlo. Además, investigaciones efectuadas con futbolistas profesionales indican que cada patada al balón provoca pequeñas variaciones en la actividad cerebral. Esto hace aún más impredecible cualquier posible transferencia de recuerdos. En el proyecto NGBMI(se abrirá en una nueva ventana), financiado por el Consejo Europeo de Investigación(se abrirá en una nueva ventana), Soekadar y sus colaboradores trabajaron con interfaces cerebro-neurona-máquina (B/NMI, por sus siglas en inglés). Estas interfaces pueden ayudar a personas con parálisis o secuelas de un ictus a recuperar capacidades motoras, cognitivas y de comunicación. En el proyecto se desarrolló un nuevo sistema móvil que combina estas interfaces con estimulación eléctrica transcraneal. La tecnología permite aplicar estimulación adaptativa en tiempo real a partir de la actividad cerebral individual. El sistema se probó en pacientes con trastornos neuropsiquiátricos y neurológicos para mejorar funciones motoras y cognitivas deterioradas. Incluso sin tecnologías avanzadas, los recuerdos pueden implantarse… en cierto sentido. En un estudio de 2006(se abrirá en una nueva ventana), varios investigadores preguntaron a los participantes sobre las acciones que habían realizado dos semanas antes. Entre las preguntas figuraban situaciones absurdas, como recordar si habían pedido matrimonio a una máquina expendedora. Algunos participantes llegaron a generar falsos recuerdos de esos hechos, únicamente a partir de su propia imaginación. «La mente es capaz de hacer cosas extraordinarias», agrega Soekadar. «Es extraordinariamente flexible». Conviene tenerlo presente, tanto cuando se trata de nuestros propios recuerdos como de aquellos de otras personas. Más información sobre la investigación de Surjo Soekadar: La neurotecnología adaptativa pretende restaurar las funciones corporales y encefálicas