Cambiar el ritmo en la forma en que se valora la música
La música es omnipresente. Si bien suele ser protagonista en conciertos, clubes y noches de karaoke, también proporciona la banda sonora de algunos de los aspectos más cotidianos de la vida: los viajes en ascensor, paseos por centros comerciales y las esperas en la consulta del dentista, por nombrar solo algunos lugares donde la música suele sonar de fondo. Pero, ¿qué valor tiene esta música de fondo? Esa es la pregunta que el equipo del proyecto Music360(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, quería responder. «Los titulares de derechos, como los intérpretes y los autores, reciben una remuneración por el uso de su música según el principio de una compensación justa; sin embargo, la definición de lo que es justo está en gran medida abierta a la interpretación», afirma Jaap Gordijn, investigador de la VU Amsterdam(se abrirá en una nueva ventana), socia coordinadora del proyecto. Según Gordijn, la idea de una remuneración justa debe reflejar el valor que la música aporta al usuario. «Nuestro objetivo es calcular cuál es ese valor, lo que garantiza que el titular de los derechos reciba una compensación justa por su trabajo», añade.
El valor de la música tocada en diferentes entornos
Para lograr este objetivo, en el proyecto se llevaron a cabo una serie de laboratorios vivientes en España, Finlandia, Irlanda, los Países Bajos y Portugal. Los laboratorios permitieron a los investigadores estudiar el valor económico, social y terapéutico de la música interpretada en diferentes entornos. Mediante una plataforma de «software» totalmente descentralizada, pudieron recopilar datos sobre el uso de la música y el efecto que esta tenía, por ejemplo, en las ventas, los empleados o los pacientes. Basándose en esta información, el equipo del proyecto pudo transmitir mejor el valor que tiene la música para intérpretes, autores, usuarios y responsables políticos. También permitió a los investigadores identificar si una misma persona es a la vez intérprete y autor, así como relacionar las grabaciones con la obra musical subyacente. «El resultado final es un portal internacional donde los usuarios pueden ver el valor de sus grabaciones como intérpretes o autores de una manera totalmente integrada y fácil de usar», explica Gordijn.
Garantizar que los titulares de derechos reciban una compensación justa por su trabajo
Ahora que los investigadores tienen una forma de comprender el valor real que la música aporta a las diferentes partes interesadas, el proyecto confía en que la industria musical pueda tomar medidas para garantizar que los titulares de derechos reciban una compensación justa por su trabajo. «En el mundo de la IA generativa, esto cobra aún más importancia, ya que ahora se utiliza una gran base de datos de grabaciones y obras para crear nuevas piezas sin compensar al titular de los derechos originales», concluye Gordijn. En la actualidad, los investigadores del proyecto está en conversaciones con SCAPR(se abrirá en una nueva ventana), el organismo mundial de organizaciones de gestión colectiva que gestionan los derechos de los artistas intérpretes o ejecutantes, y CISAC(se abrirá en una nueva ventana), el organismo mundial de organizaciones de gestión colectiva que se ocupan de los derechos de los autores, sobre la utilización de la plataforma descentralizada Music360.