¿Por qué las estrellas no están distribuidas de manera uniforme en el cielo?
En una noche despejada, resulta fácil reconocer agrupaciones de estrellas tan conocidas como el Cinturón de Orión o la Osa Mayor. Pero ¿por qué estas estrellas parecen concentrarse en determinadas zonas del cielo en lugar de estar distribuidas de manera uniforme? «Existe cierta estructura, en el sentido de que la distribución de las estrellas no es completamente aleatoria. De hecho, una distribución perfectamente uniforme sería algo muy excepcional», comenta Reinout van Weeren, profesor titular en la Universidad de Leiden(se abrirá en una nueva ventana). «En un bosque, por ejemplo, los árboles no están distribuidos de forma homogénea».
Un universo estructurado
La razón fundamental es la gravedad. Esta fuerza concentra la materia en regiones densas, dando lugar a cúmulos estelares y galaxias. A medida que el universo se expandía, las galaxias se fueron alejando unas de otras y entre ellas se abrieron enormes vacíos. De ahí que la materia del universo forme grandes acumulaciones, en lugar de distribuirse de manera uniforme. «En un bosque también conviven árboles de muchas especies y tamaños», agrega van Weeren. «Lo mismo ocurre en el cielo nocturno. Algunas estrellas son intrínsecamente más brillantes que otras y, además, pueden encontrarse mucho más cerca o mucho más lejos de nosotros. Ambos factores condicionan cómo las vemos». También influye nuestra posición en el universo. Vivimos en una galaxia concreta, la Vía Láctea, una auténtica «ciudad» formada por unos 100 000 millones de estrellas. No vivimos cerca del centro, sino en la periferia. «Si miramos en una dirección determinada, es decir, hacia el centro de nuestra galaxia, veremos muchas más estrellas que si miráramos en dirección contraria», comenta van Weeren. «Al mirar hacia el centro podemos distinguir incluso una franja en la que se superponen miles de millones de estrellas».
Nuestra Vía Láctea espiral
Si ampliamos la perspectiva, vemos que nuestro modesto Sol se encuentra en uno de los brazos espirales de la Vía Láctea. «Existen dos grandes tipos de galaxias: las espirales, como la nuestra, y las elípticas, de aspecto más uniforme y con forma similar a un balón de rugby. También hay galaxias irregulares, que no encajan en ninguna de estas dos categorías», explica van Weeren. «En la actualidad se cree que las galaxias espirales se formaron primero y pueden evolucionar hacia galaxias elípticas cuando varias galaxias se fusionan». Según los científicos, galaxias como la nuestra surgieron a partir del colapso de enormes nubes de gas. La interacción entre la gravedad y la rotación de la galaxia dio origen a sus característicos brazos espirales. También creen que el destino más probable de la Vía Láctea es colisionar con la galaxia de Andrómeda dentro de unos 10 000 millones de años. «Al principio, esa colisión desencadenará un intenso episodio de formación estelar», destaca van Weeren. «Después, el gas se habrá consumido prácticamente por completo y es posible que el resultado sea una galaxia elíptica en la que ya no nazcan nuevas estrellas».
Investigar los cúmulos de galaxias
Si ampliamos aún más la escala, observamos un patrón parecido: cientos de miles de galaxias y nubes de gas agrupadas en grandes cúmulos. Estos sistemas fueron el objeto de estudio del proyecto ClusterWeb, dirigido por van Weeren y financiado por el Consejo Europeo de Investigación(se abrirá en una nueva ventana). «Hemos comprobado que los cúmulos de galaxias están formados casi exclusivamente por galaxias elípticas», agrega el investigador. «Ahora queremos averiguar por qué ocurre esto y qué procesos tienen lugar en estos cúmulos». Uno de los aspectos que más interés despierta es el papel del gas caliente, que va despojando de materia a las galaxias a medida que lo atraviesan. «Estamos investigando precisamente este mecanismo», concluye van Weeren. «Comprenderlo nos permitirá conocer mucho mejor cómo evolucionan las galaxias y de qué manera influye su entorno en esa evolución». Para obtener más información sobre la investigación de Reinout van Weeren, visite: Nueva información sobre las grandes estructuras cósmicas