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Encontrar la justa medida en el mundo digital: ¿dónde está el límite?

Un estudio de larga duración propone un límite para el tiempo dedicado a las redes sociales.

¿Consume contenidos en las redes sociales o son esos contenidos los que acaban consumiéndolo? Un equipo de investigadores de Estados Unidos ha establecido un umbral de tiempo frente a la pantalla para preservar el bienestar mental. Los adolescentes y las mujeres jóvenes han ocupado durante mucho tiempo el centro del debate sobre las redes sociales y la salud mental. Para comprender mejor este fenómeno, las investigaciones deben distinguir el uso de las redes sociales de los hábitos generales de uso de pantallas y determinar si este patrón se mantiene en distintas poblaciones a lo largo del tiempo. La Universidad de Cincinnati (UC) y la Universidad Northwestern han dirigido el estudio más exhaustivo hasta la fecha sobre los efectos de las redes sociales en la salud mental a lo largo de la vida adulta.

La zona de riesgo del tiempo frente a la pantalla

Entre 2014 y 2024, se efectuaron un total de 11 encuestas a unos 183 000 adultos estadounidenses de entre 18 y 70 años. El análisis de los datos de las encuestas revelaron una relación directa entre un mayor uso diario de las redes sociales y un aumento de los casos de depresión declarados por los participantes. Los participantes respondieron «sí» o «no» a una lista que incluía treinta y un problemas de salud, entre ellos la depresión. Los investigadores utilizaron modelos informáticos para analizar docenas de hábitos cotidianos y factores demográficos. El tiempo dedicado a las redes sociales resultó ser un indicador de depresión mucho más fiable que el dedicado a ver la televisión, jugar a videojuegos o utilizar el correo electrónico. En conjunto, los datos mostraron que, cuando el tiempo diario frente a la pantalla superaba los ciento cincuenta minutos, la relación entre el uso de las redes sociales y la depresión se hacía muy evidente. Los resultados se acaban de publicar en «Mental Health Research»(se abrirá en una nueva ventana), una revista de Nature Portfolio. «En lo que respecta a la depresión y las redes sociales, todos y cada uno de los análisis efectuados a lo largo de esos once años arrojan resultados concluyentes», comentó Hans Breite, autor de correspondencia del estudio y profesor de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la UC, en una noticia(se abrirá en una nueva ventana). «Los resultados son muy preocupantes. Las redes sociales son perjudiciales para las personas en todas las etapas de la vida. No deberíamos exponernos a un producto que aplica los conocimientos científicos sobre la adicción para conseguir que pasemos el mayor tiempo posible frente a la pantalla». Y añadió: «La salud mental y la felicidad tienen más que ver con participar activamente en el mundo que nos rodea y encontrar un propósito en la vida que con pasar horas consumiendo contenidos de forma pasiva».

¿Dónde está el límite?

«Al principio, las redes sociales eran un espacio para interaccionar con personas conocidas», explicó Nicole Vike, coautora del estudio e investigadora experimentada de la UC, a «USA Today»(se abrirá en una nueva ventana). Las redes sociales han cambiado muchísimo. Hoy en día, su uso gira en torno al consumo de contenidos de personas que ni siquiera conocemos, explicó Vike. «Es increíble hasta qué punto puede llegar a ser adictivo. No hay más que fijarse en los creadores de contenido que publican de forma constante. A menudo tienen que dejar su actividad en línea durante varios meses por motivos de salud mental». «Las redes sociales son un rasgo característico de nuestra era, al igual que lo fue el automóvil hace más de un siglo», afirmó Martin Block, primer coautor del estudio y catedrático emérito de la Universidad Northwestern. «Pero las redes sociales tienen un efecto negativo considerable debido a su relación con la depresión, del mismo modo que el automóvil está asociado con las lesiones causadas por accidentes y con la contaminación». Aunque el vínculo resulta difícil de ignorar, los autores evitan atribuir a las redes sociales una relación causal con la depresión. Así las cosas, en lugar de especular sobre cuánto tiempo en línea puede considerarse excesivo, la comunidad científica dispone ahora de un punto de referencia concreto de ciento cincuenta minutos para estudios futuros.