Prueba de soluciones innovadoras para la resiliencia climática
Los desastres relacionados con el clima representan una amenaza creciente para la población europea. Europa puede adaptarse a estos nuevos retos mediante medidas físicas y organizativas, como la construcción de barreras contra inundaciones o la elaboración de planes de emergencia. Las soluciones innovadoras en los ámbitos de los seguros y las finanzas también pueden fomentar una adaptación anticipada y reforzar así la resiliencia de las personas y de la sociedad. Sin embargo, este tipo de soluciones está aún menos desarrollado. «Las estrategias financieras son menos visibles y suelen ser más complejas. Para desarrollarlas se necesitan conocimientos sobre los riesgos climáticos, la exposición, la vulnerabilidad, las pérdidas y los daños, así como sobre los efectos de estos riesgos en los hogares, las infraestructuras, las empresas y las finanzas públicas», explica Hilppa Gregow, profesora de investigación del Instituto Meteorológico de Finlandia(se abrirá en una nueva ventana), profesora titular de la Universidad de Finlandia Oriental(se abrirá en una nueva ventana) y coordinadora del proyecto PIISA(se abrirá en una nueva ventana). A lo que añade: «Las soluciones en el ámbito de los seguros requieren un marco normativo que favorezca la creación de nuevos productos». En el marco del proyecto PIISA, financiado con fondos europeos, Gregow y su equipo desarrollaron nuevas soluciones para incentivar la adopción de medidas de adaptación, que posteriormente se probaron con éxito en condiciones reales en ocho países europeos. El consorcio de PIISA, formado por doce socios, centró su trabajo en soluciones para la agricultura, la silvicultura y la resiliencia urbana, y desarrolló carteras de seguros innovadoras adaptadas a los riesgos climáticos para proteger a las comunidades frente a inundaciones, sequías, incendios forestales y tormentas.
Prueba de soluciones prácticas de adaptación al cambio climático en Europa
A partir de su experiencia previa en el desarrollo de servicios climáticos innovadores y de previsiones de impacto, Gregow estructuró el trabajo de PIISA en tres etapas de madurez: el análisis de casos relativamente avanzados, las pruebas con nuevos grupos destinatarios en nuevas regiones, y las demostraciones en condiciones reales. Una de estas demostraciones se llevó a cabo en colaboración con las autoridades portuguesas y agentes locales, y combinó simulaciones climáticas y de propagación de incendios con medidas concretas de adaptación, como la creación de cortafuegos. «Los resultados mostraron que unas medidas de adaptación correctamente aplicadas y mantenidas podrían reducir de forma considerable tanto el riesgo de incendios forestales como las primas de seguros estimadas», destaca Gregow. En otra de las pruebas, el equipo de AXA Climate(se abrirá en una nueva ventana) colaboró con propietarios forestales y aseguradoras de Alemania para crear un marco de seguros contra vendavales que tuviera en cuenta los riesgos climáticos y pudiera aplicarse a mayor escala. La principal innovación fue el índice de exposición a la fuerza del viento, que combina las características del viento con un mapa de vulnerabilidad forestal. El sistema se probó en Irlanda con datos de la histórica tormenta Éowyn de enero de 2025 y se validó posteriormente en Dinamarca, Francia y Escocia. En los Países Bajos, la Universidad Libre de Ámsterdam(se abrirá en una nueva ventana) dirigió una prueba con cubiertas vegetales, mientras que Climate Adaptation Services(se abrirá en una nueva ventana) desarrolló servicios complementarios de adaptación. En el ámbito de la agricultura, el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación(se abrirá en una nueva ventana) dirigió una prueba en Finlandia, Italia y España, en la que se combinaron la participación de los agricultores, indicadores climáticos, predicciones estacionales y el diseño de seguros basados en índices. En Francia, el Observatorio de Finanzas Sostenibles(se abrirá en una nueva ventana) dirigió una prueba en la que se desarrolló una herramienta pionera para ayudar a los propietarios de viviendas a conocer los riesgos financieros y aseguradores derivados de los movimientos del terreno provocados por la sequía. «En Italia también recibimos un apoyo excepcional por parte de las compañías de seguros», comenta Gregow.
Hacia un enfoque proactivo frente a los riesgos climáticos en Europa
Además de los avances logrados en las distintas pruebas, el trabajo dio lugar a varios resultados clave. Entre ellos figuran un estudio de mercado sobre el conocimiento y la percepción de los riesgos climáticos entre la ciudadanía europea; diez indicadores de riesgo climático, que se incorporaron al «Risk Data Hub» del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea; varios artículos científicos y seminarios web conjuntos; un informe de políticas, y un libro blanco con recomendaciones para el sector asegurador. Según Gregow, los resultados de PIISA pueden contribuir a que Europa deje de limitarse a responder a las pérdidas relacionadas con el clima y avance hacia la anticipación y reducción de los riesgos. «El avance del cambio climático hará que ni la financiación pública ni los seguros puedan cubrir todas las pérdidas —concluye Gregow—. Por tanto, la protección financiera debe considerarse un componente estratégico de la resiliencia y no una cuestión técnica secundaria».