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Una prueba en línea inspira 49 000 planes para reducir las emisiones de carbono

Una herramienta en línea ayudó a los usuarios a calcular las emisiones derivadas de la alimentación, los desplazamientos y la vivienda, a elegir formas de reducirlas y a registrar las medidas que habían llevado a cabo.

La forma en que comemos, vivimos, viajamos y compramos determina nuestro impacto en el clima. El proyecto PSLifestyle(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos y coordinado por el Fondo Finlandés de Innovación Sitra(se abrirá en una nueva ventana), desarrolló una herramienta en línea para ayudar a las personas a comprender su impacto y planificar formas de reducirlo. A medida que los usuarios seleccionaban acciones para sus planes personales, el proyecto recopilaba sus elecciones para identificar en qué ámbitos unas mejores infraestructuras, productos o servicios podrían apoyar y facilitar la acción.

Consejos sobre la huella de carbono adaptados a la vida cotidiana

La prueba de estilo de vida(se abrirá en una nueva ventana) combina una calculadora de la huella de carbono con recomendaciones personalizadas y una herramienta de planificación. Los ciudadanos contribuyeron a su desarrollo a través del trabajo del proyecto en ocho países piloto: Estonia, Finlandia, Alemania, Grecia, Italia, Portugal, Eslovenia y Turquía. Las recomendaciones debían adaptarse a la vida cotidiana de cada uno de estos países. Las diferencias en las condiciones de vivienda, los hábitos alimenticios, las infraestructuras y los servicios disponibles determinaban la huella de carbono de los usuarios y los cambios que podían llevar a cabo de forma realista. El coordinador del proyecto, Alexander Kohl, explica: «La aplicación no podía basarse en una única lista universal de acciones; tenía que adaptar los cálculos, los ejemplos y las recomendaciones a cada contexto local, de modo que los usuarios vieran medidas que les resultaran relevantes, creíbles y factibles en el contexto de su propio país».

Los planes de estilo de vida demuestran un compromiso que va más allá de las pruebas de huella de carbono

La comercialización selectiva, las redes de socios y el despliegue a escala nacional ayudaron a que la herramienta llegara a los ciudadanos de forma masiva. «Al cierre del proyecto, la prueba de estilo de vida había alcanzado aproximadamente 493 000 pruebas completadas y unos 49 000 planes de estilo de vida personalizados, lo que corresponde a una conversión de aproximadamente el 10 % entre la finalización de la prueba y la creación de un plan», informa Kohl. Los usuarios creaban sus planes seleccionando las acciones recomendadas que deseaban llevar a cabo. Las fichas de orientación explicaban cómo llevar a cabo esas acciones, y los usuarios podían volver a sus planes para marcarlas como completadas. Estos registros y los comentarios de los usuarios pusieron de manifiesto un compromiso que iba más allá de la prueba inicial. Sin embargo, el proyecto no realizaba un seguimiento sistemático del comportamiento fuera de la aplicación, por lo que estos registros no permitían determinar si todas las acciones seleccionadas se convirtieron en hábitos duraderos.

Los datos sobre el estilo de vida revelan obstáculos para las elecciones sostenibles

La aplicación recopiló las elecciones de los usuarios en un conjunto de datos anónimo(se abrirá en una nueva ventana), lo que permitió al proyecto examinar patrones sin identificar a las personas. Como afirma Mänty: «Los datos recopilados mostraron que las personas solían estar dispuestas a adoptar acciones que fueran concretas, familiares y que estuvieran dentro de su propio ámbito de decisión, especialmente cuando dichas acciones también ofrecían beneficios adicionales, como ahorrar dinero, mejorar el bienestar o facilitar la vida cotidiana». Los datos también revelaron cómo las infraestructuras, los precios, la normativa y los servicios podían limitar esas opciones. Por ejemplo, esas barreras afectaban a la capacidad de las personas para cambiar sus hábitos de desplazamiento o mejorar el consumo energético de sus hogares. El conjunto de datos refleja a las personas que optaron por utilizar una herramienta de sostenibilidad, por lo que no puede considerarse representativo de toda la población. La participación desigual entre países, el acceso digital y la cobertura demográfica también limitan la posibilidad de extraer conclusiones más amplias. Tras la finalización del proyecto en septiembre de 2025, está previsto que una organización no gubernamental internacional se encargue de gestionar la prueba y sus herramientas de datos. El conjunto de datos abierto seguirá estando disponible a través de repositorios públicos, mientras que las herramientas de panel de control están destinadas a apoyar el desarrollo de políticas y servicios. Los planes de financiación futuros tienen como objetivo apoyar el mantenimiento y la expansión, a la vez que se reduce la dependencia de Sitra. Las autoridades públicas y las empresas podrían usar esos recursos para identificar dónde la población necesita mejores servicios de transporte, apoyo para mejorar su consumo energético en el hogar y acceso a productos sostenibles.

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