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HUMAN ADAPTATION TO DIFFERENT ALTITUDES THROUGH TIME AND CLIMATIC CHANGES

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Los métodos integrados permiten conocer la ocupación estacional y a largo plazo de los nichos ecológicos

Un estudio pionero que integra datos arqueológicos funcionales, bioquímicos y biológicos ha arrojado nueva luz sobre la movilidad y las respuestas al cambio climático en el Cuerno de África durante la Edad de Piedra Tardía.

La investigación ha tratado con mayor frecuencia las adaptaciones del hábitat humano a su entorno como una respuesta pasiva a las condiciones locales, en vez de como una elección deliberada para ocupar «nichos ecológicos» contrastantes, centrándose normalmente en los tipos y formas de las herramientas. Faltaba un estudio integrado que relacionara el comportamiento, la dieta, la movilidad y las respuestas biológicas al cambio climático en relación con la vida en el Cuerno de África durante la Edad de Piedra tardía. Con el apoyo de las acciones Marie Skłodowska-Curie (MSCA, por sus siglas en inglés), el proyecto HUMA colmó esa laguna mediante un estudio multidisciplinar sobre los movimientos estacionales entre las tierras altas y las tierras bajas, y sobre si dichos movimientos formaban parte de estrategias planificadas de uso del territorio. Se centró en el yacimiento arqueológico de la cueva de Beefa, en las tierras altas de Etiopía, y en yacimientos de las tierras altas y las llanuras de Somalia durante la Edad de Piedra Tardía, desde el Pleistoceno Final hasta el Holoceno Medio. Este período se caracterizó por el auge de la agricultura y el uso de herramientas avanzadas, junto con profundos cambios climáticos y medioambientales a escala global.

Análisis integrado de la adaptación humana a diferentes entornos

Según Giuseppina Mutri, becaria del programa MSCA Global, acogida por la Universidad de Florencia(se abrirá en una nueva ventana) y la Universidad de Connecticut(se abrirá en una nueva ventana): «El uso estacional a corto plazo —desplazamientos recurrentes y predecibles para aprovechar los recursos estacionales— es una estrategia de comportamiento que puede dejar huellas arqueológicas diferentes a las de la ocupación permanente». Entre los indicios que pueden diferenciar estos usos se incluyen los conjuntos de herramientas y los residuos orgánicos de plantas, animales y seres humanos. El proyecto HUMA integró de forma explícita métodos para captar tanto los comportamientos estacionales —como los conjuntos de herramientas especializadas o los alimentos estacionales— como los indicios de adaptaciones a más largo plazo. Mutri estudió las estrategias de subsistencia a diferentes altitudes evaluando qué herramientas se fabricaban y cómo se utilizaban (análisis lítico tecnofuncional). Investigó la dieta y las actividades artesanales utilizando el sarro dental —una fuente de microdetritos, información sobre el microbioma y ADN antiguo (ADNa)—. Las pruebas de residuos y los restos vegetales microscópicos permitieron esclarecer aún más qué animales y plantas se procesaban. Sus datos líticos, de residuos, de sarro dental y arqueobotánicos se integraron con datos paleoclimáticos, correlacionándolos en un modelo interpretativo para explicar las respuestas humanas a los cambios climáticos repentinos (adaptación estacional frente a adaptación a largo plazo). «HUMA ha proporcionado una imagen de alta resolución de lo que hacían las personas, qué comían, cómo se desplazaban y cómo estos comportamientos se relacionan con la variabilidad climática —incluidas las pruebas del uso estacional de los nichos ecológicos y el papel de las tierras altas como refugios atractivos o zonas de recursos durante los cambios climáticos—», explica Mutri. Los análisis y las publicaciones siguen en curso.

Superar retos y dejar un legado para la investigación futura

El proyecto se benefició de una evidencia empírica muy rica: el descubrimiento y la excavación de la cueva de Beefa en 2019; restos adicionales conservados (previendo una baja conservación del ADNa); y la excelente colección de archivo del Museo e Instituto de Prehistoria de Florencia(se abrirá en una nueva ventana). El proyecto también obtuvo permiso para estudiar materiales somalíes y etíopes. Más allá de los resultados científicos, Mutri y su equipo han dejado un legado de recursos prácticos y humanos. Se hará de acceso abierto y conforme a los principios FAIR una base de datos relacional y una colección de referencia de residuos experimentales y marcas de uso. El equipo de HUMA también ha formado a estudiantes y académicos etíopes, ha contribuido al museo arqueológico Melka Kunture(se abrirá en una nueva ventana) y ha colaborado con escuelas locales. El proyecto HUMA ha colmado una laguna fundamental en la comprensión de la movilidad, el uso estacional del territorio y la resiliencia humana en el Cuerno de África durante los cambios ambientales y climáticos del período entre finales del Pleistoceno y mediados del Holoceno. Sus resultados servirán de base para futuras investigaciones y para la comprensión de estos procesos interrelacionados en el África prehistórica y más allá.

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