Árboles más allá de los bosques: los centinelas estratégicos de las zonas áridas
Cuando pensamos en los bosques, solemos imaginar densas extensiones arboladas. Pero en las zonas áridas de todo el mundo, desde África hasta la India, muchos árboles de gran importancia crecen de forma aislada. Dispersos por explotaciones agrarias, pastizales y paisajes semiáridos, estos árboles solitarios han permanecido durante mucho tiempo prácticamente invisibles para la ciencia. Ahora, los investigadores del proyecto TOFDRY(se abrirá en una nueva ventana), financiado por el Consejo Europeo de Investigación, están cambiando esta situación. Gracias al uso de inteligencia artificial (IA) y de imágenes satelitales de ultraalta resolución, han logrado cartografiar por primera vez árboles individuales en vastas regiones áridas. Sus resultados están transformando la comprensión científica de los ecosistemas de zonas áridas y poniendo de manifiesto la relevancia, a menudo ignorada, de los árboles que crecen fuera de las masas forestales. «En Europa, los paisajes están muy gestionados y la mayoría de los árboles se concentran en zonas forestales específicas», comenta el doctor Martin Brandt, investigador principal del proyecto y geógrafo de la Universidad de Copenhague(se abrirá en una nueva ventana). «La situación es diferente en las zonas áridas, donde los árboles crecen dispersos en casi todos los tipos de paisaje». Las zonas áridas cubren unos 65 millones de kilómetros cuadrados(se abrirá en una nueva ventana) de la superficie terrestre. A pesar de su enorme extensión, se conoce sorprendentemente poco sobre los árboles que albergan. «Los árboles aislados son demasiado pequeños para ser detectados empleando imágenes satelitales convencionales, por lo que la mayoría de los mapas mundiales simplemente no los incluyen», explica Brandt. «Sin embargo, desempeñan un papel fundamental para los medios de subsistencia y la alimentación de las poblaciones locales. Además, contribuyen a prevenir la erosión del suelo y a fertilizar los campos de cultivo».
Observar los árboles uno a uno
En lugar de cuantificar solo la cobertura forestal, el equipo de TOFDRY estudia los árboles como organismos individuales. De este modo, ahora se puede identificar cada árbol de forma independiente mediante sistemas de IA basados en aprendizaje profundo, entrenados para reconocerlos como objetos únicos. «La IA es lo bastante sofisticada como para comprender el concepto de árbol tal y como lo definimos los seres humanos», afirma Brandt. «Esto nos permite trabajar a gran escala, ya que una tarea que requeriría cientos de años de trabajo humano puede completarse en cuestión de segundos». El trabajo ya ha dado lugar a un mapa mundial de los árboles presentes en las zonas áridas. Se trata de un avance importante que podría mejorar los modelos climáticos, las iniciativas de restauración ecológica y las estrategias de conservación en todo el mundo.
Árboles que sustentan comunidades
Estos árboles dan mucho más que sombra. En todas las zonas áridas se utilizan como fuente de alimentos, medicamentos, combustible, materiales de construcción y refugio para los animales. Sus raíces estabilizan el suelo, mientras que las hojas y la materia orgánica contribuyen de forma natural a enriquecer las tierras agrícolas. Una práctica especialmente relevante es la agrosilvicultura, que consiste en cultivar árboles dentro de las parcelas agrícolas. «La agrosilvicultura es una solución climática basada en la naturaleza que ofrece beneficios para todas las partes implicadas», destaca Brandt. A medida que el cambio climático intensifica las sequías y los fenómenos meteorológicos extremos, estos árboles podrían adquirir una importancia aún mayor para las comunidades más vulnerables. «Cuando las cosechas fracasan, los árboles pueden seguir produciendo frutos que se consumen o se venden», explica el investigador. Sin embargo, muchas especies arbóreas en zonas áridas también se ven amenazadas por la actividad humana. En la India, los investigadores de TOFDRY descubrieron que millones de árboles en tierras de cultivo(se abrirá en una nueva ventana) han desaparecido a medida que se mecanizaba la agricultura. Los hallazgos suscitaron un gran interés y ayudaron a impulsar actuaciones judiciales(se abrirá en una nueva ventana) destinadas a proteger los árboles que aún quedan en el paisaje.
Cambiar las percepciones
Para Brandt, uno de los mayores logros del proyecto ha sido modificar la percepción que existe sobre las zonas áridas. «Nuestro trabajo ha contribuido claramente a concienciar sobre el hecho de que las zonas áridas no son desiertos», comenta el investigador. «En ellas hay árboles, y estos son importantes y merecen ser cartografiados y protegidos». Los investigadores esperan que, al visibilizar estos árboles hasta ahora ignorados, tanto los responsables políticos como las comunidades locales dispongan de mejores herramientas para su conservación. «Si somos capaces de cartografiar árboles individuales, también somos capaces de protegerlos», concluye Brandt.